El primer foro de la CELAC y la Unión Africana
El primer foro de la CELAC y la Unión Africana: Una oportunidad para nuestra Amefrica ladina[1]
Por: Yiro Lasso [*]
La arquitectura del orden internacional liberal actualmente atraviesa una fase de reconfiguración ontológica o en lo que Antonio Gramsci denominó en sus cuadernos de la cárcel como “interregno” que puede entenderse como “el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer” (Gramsci 1999, p.37). En este sentido, como sociedad nos encontramos en un momento de profundas policrisis sistémica globales que se amplifica y complejizan día a día en distintos temas como el cambio climático, el declive del modelo de producción capitalista, los retos tecnológicos y el desborde de la IA y los distintos conflictos geopolíticos y sociales que se influyen mutuamente. Actualmente, el eje de poder y la generación de normas se desplazan progresivamente hacia el Sur Global (Asia, África, América Latina y el Caribe) y el reto que asumen distintos actores por construir el mundo que Acharya (2018) categoriza como un mundo multiplex, donde no exista una sola potencia superior que controle el sistema internacional y comercial global, esto implica un reto que los diferentes actores y protagonistas internacionales (Estados, Organizaciones internacionales, empresas, movimientos sociales, entre otros) deben asumir con mayor compromiso y creatividad ético-política la construcción de objetivos y narrativas que obedezcan a su propia agencia, normas de cooperación y arquitecturas de poder.
Es por esta razón que el Foro de Alto Nivel entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Africana (UA), es una ventana de oportunidades y posibilidades que estos distintos actores y protagonistas no deben entenderlo como una simple reunión diplomática transatlántica; pues representa un momento clave de cristalización de una identidad compartida y un momento de construcción intersubjetiva de un nuevo orden político que desea nacer desde nuestra propia creación histórica de autonomía relacional. El foro programado en Bogotá del 18 al 21 de marzo de 2026, surge como un hito para los Estados Africanos, latinoamericanos y caribeños que harán parte, pero principalmente se presenta como un hito para los pueblos africanos y afrodescendientes como ese núcleo de experiencias sociales globales acumuladas que también confluirán y se posicionaran como el núcleo de una posible nueva política exterior basada en la cooperación Sur-Sur, el comercio e inversiones, la justicia étnico-racial y las reparaciones históricas entre ambas regiones. En relación a este momento histórico crucial, es necesario generar análisis que nos permitan ver con lentes optimistas en medio de esta policrisis (inter)nacional las posibles soluciones que podemos estructurar en un ejercicio de largo aliento por construir ideas y normas que (re)definan nuestros intereses y comportamientos en clave local, regional, internacional y global.
En ese sentido, a continuación, daré una visión personal que se aleja de perspectivas analíticas realistas centradas en la autoayuda y la seguridad militar o del liberalismo, enfocado en la interdependencia económica respecto a la política exterior de América Latina y el Caribe. La relación entre la CELAC y la UA se encuentra en un proceso de socialización donde la identidad afrodiaspórica actúa como este especial pegamento que bien encausado nos permite ir rompiendo con las barreras que la mentalidad capitalista, colonial, patriarcal y racistas instaladas y perpetuadas en los distintos Estados y personas de la región latinoamericana principalmente, lo cual no ha permitido pasar de una cultura de la indiferencia a una cultural de comunidad. Como hecho social e histórico construido, la memoria colectiva del capitalismo, patriarcado, colonialismo y esclavitud, refuerzan la necesidad de institucionalizar la “Sexta Región” de la UA, que nos invita formalmente a la diáspora africana a participar en la construcción del continente. En clave Colombia, bajo la Estrategia África 2022-2026 impulsada por la vicepresidenta Francia Marquez, se busca redefinir el acceso a mercados, ya no solo del Norte Global, en la necesidad de reconocimiento y reparación étnico-racial en su rol como “puente” transatlántico y transpacífico con el Sur Global desde un carácter horizontal y de complementariedad. Desafiando las jerarquías de conocimiento establecidas por la colonialidad.
Desde las Cumbres América del Sur-África (ASA) desarrolladas en Abuja 2006, Margarita 2009, Malabo 2013 y una cumbre infructuosa en 2015 por los giros a la derecha en gobiernos de Amefrica Ladina, se establecieron algunos consensos sobre soberanía, cooperación y apoyo mutuo en foros multilaterales. No obstante, este foro debe apuntarle ya a la construcción de una relación estructural y operativa que fortalezca los distintos enfoques de reparaciones históricas entre ambas regiones, la transición energética con paradigmas del Ubuntu, Buen Vivir y Vivir Sabroso y el comercio sur-sur liderado por la diáspora afrodescendiente como principal interlocutor y beneficiario. Esta idea de la “Sexta Región” africana impulsada por la UA a través de su Dirección de Ciudadanía y Diáspora (CIDO) en el reconocimiento de una identidad dual presente en los pueblos afrodescendientes: por un lado, ciudadanos de un Estado latinoamericano o caribeño y por el otro miembro de la “Sexta Región” africana. Este posicionamiento estratégico, permite la cooperación no solo a los gobiernos, sino también a los pueblos y comunidades con intereses compartidos en temas como soberanía alimentaria y autonomía territorial de maneras flexibilizadas y que atiendan a los contextos y posibilidades.
Por otro lado, el tema sobre la demanda de reparaciones históricas en su evolución de reclamo de movimientos sociales a un proyecto ético-político impulsado por la UA, distintos Estados africanos y la Comunidad del Caribe (CARICOM) con su plan de reparaciones y justicia. Estas discusiones cobran vital importancia dentro del foro, pues no solo hablamos de la deuda histórica por el colonialismo y la esclavitud, también es necesario colocar en la mesa la deuda climática que tanto Europa como Canada y Estados Unidos tienen con África, América Latina y el Caribe. Estas reparaciones son claves colocarlas en un debate político central para que se reconozcan los daños, se apliquen procesos de restitución de bienes culturales y la transformación de las estructuras racistas que aún determinan el acceso al poder y el bienestar, es necesario caminar por un consenso que permita una declaración conjunta birregional. Asimismo, es crucial continuar con el posicionamiento y reconocimiento del carácter de los pueblos afrodescendientes como sujetos de derecho internacional con una relación ancestral con los territorios y la biodiversidad como una identidad no aislada, sino como una identidad integral para el desarrollo, sustentabilidad y la paz territorial.
Por último, es crucial que al momento de hablar sobre comercio e inversiones, se puedan guiar en lógicas de seguridad humana y paz positiva, donde la estabilidad de las distintas naciones dependa de la equidad social y la soberanía económica regional que permita combatir a las economías ilegales y de guerra. Se necesita que estas inversiones y acuerdos comerciales permitan construir una práctica social sostenida por instituciones compartidas y de confianza mutua que reivindiquen a los pueblos afrodescendientes de nuestra América. Es preciso construir Áreas de libre Comercio Bicontinentales entre países africanos, latinoamericanos y caribeños que aprovechen los puntos de comercio intrarregionales con inversión en sectores estratégicos como infraestructura, cultura, salud, educación y tecnología financiera, por ejemplo, buscar la complementariedad entre los minerales de transición energética, la exportación agroindustrial con valor agregado y la cooperación técnica en el ámbito educativo y cultural que permita potencializar estos sectores económicos creando un bloque político-comercial que permita negociar de manera más equilibrada en distintas instituciones económicas internacionales existentes o propias.
Este Foro CELAC-AU, si se da desde un punto serio, comprometido y de voluntad política de largo aliento por la institucionalización de normas y garantías de beneficio mutuo para los pueblos y comunidades de ambos lados del Atlántico y el Pacifico en una posible reconfiguración de las relaciones internacionales entre ambas regiones. Tal y como lo mencione anteriormente, este podría ser un posible proceso de maduración identitaria del Sur Global. Un esfuerzo que Colombia en su presidencia Pro-Témpore en la CELAC dejara como semilla que pretende romper con la política exterior que ve a America Latina, el Caribe y África como sujetos periféricos pasivos y pasar de esta manera a una subjetividad creadora, es decir, a ser arquitectos de un espacio de justicia étnico-racial, climática, de cooperación y de construcción de autonomía relacional que cree esperanza y bienestar.
Referencias
Acharya, A. (2018). The End of American World Order. Cambridge: Cambridge University Press.
Gramsci, A. (1999). Cuadernos de la cárcel (V. Gerratana, Ed.; Vol. 2). Era.
Marchetti, A. (2013). Foro ASA como punto de convergencia entre América del Sur y África: avances y perspectivas. En Anuario en Relaciones Internacionales 2013. Departamento de Africa, Instituto de Relaciones Internacionales (IRI), Universidad Nacional de La Plata. https://www.iri.edu.ar/publicaciones_iri/anuario/cd_anuario2013/Africa/marchetti.pdf
[1] Este término acuñado por la maestra afrobrasileña Leila-González es un intento político por la visibilidad de las experiencias y tensiones que atraviesan los distintos proyectos políticos y sociales de América Latina —Abya Yala— o Nuestra América, explicitando la presencia de los pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos, reivindicando su ancestralidad desposeída por la supremacía blanca, el colonialismo, el imperialismo y el capitalismo. En una forma de nombrarnos para (re)tejer la esperanza.
[*] Wilson Ordóñez (Yiro Lasso)
Licenciado en Ciencias sociales, con Maestría en Relaciones Internacionales. Mención en Seguridad y Conflicto.


