Ley Vinicius
Hace tránsito en la Cámara de los Diputados de Brasil una propuesta de ley para combatir acciones de discriminación racial en las competiciones de fútbol de ese país. La Ley Vinicius, como ha sido denominada, incluye la posibilidad de suspender cualquier partido en el que tenga lugar una denuncia racista por parte de cualquier jugador o miembro de los equipos técnicos o arbitrales. Así mismo, establecerá un protocolo obligatorio para identificar los agresores y proteger a las víctimas. Lo más importante de esta legislación es que, como debe ser, les dará la categoría a estas conductas de delictuales.
En Brasil, estas medidas no son nuevas. La Confederación Brasileña de Fútbol estableció una normativa para sancionar con la perdida de los puntos a los equipos en que alguno de sus integrantes sea declarado responsable de actos de racismo. Todo esto ocurre en un país en el que, según el Grupo de Estudios sobre Deporte y Discriminación de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul desde 2016, cuando empezaron sus mediciones, cada año se presentan más de 130 incidentes racistas en los encuentros futboleros.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) contempla regulaciones drásticas en contra de los jugadores que realicen conductas racistas en el marco de sus competiciones oficiales. En el pasado Congreso de esa entidad realizado en 2024 en Bangkok (Tailandia) con la participación de sus 211 países afiliados se aprobó por unanimidad la declaración que el racismo es una infracción grave que trae como consecuencia a nivel deportivo la pérdida de los puntos en disputa, la suspensión o pausa del partido, la sanción del jugador, y el exhorto a los Estados para que creen programas educativos antirracistas y erijan a tipos penales estas conductas.
Adicionalmente, la FIFA creó el Panel Antirracista conformado por 16 reconocidos exfutbolistas de la talla de George Weah, Didier Drogba, Iván Ramiro Córdoba, Emmanuel Adebayor, entre otros, para garantizar la efectividad de la aplicación de la Declaración Global Contra el Racismo. Pero sin duda, una de las novedades que transformará el tratamiento de este fenómeno es la introducción del gesto que indicará la iniciación del protocolo contra el racismo en cualquier partido.
Cruzar las manos a la altura de la muñeca indica al árbitro que se está siendo víctimas de conductas racistas. Este gesto fue oficializado universalmente desde 2024. Cuando esta manifestación tenga lugar, se activará un procedimiento en tres niveles: interrupción del partido, suspensión temporal del encuentro y la suspensión definitiva.
La Federación Colombiana de Fútbol sigue en deuda con la implementación de estas medidas globales. Falta pedagogía entre los jugadores y cuerpos técnicos. Aun se escuchan en la tribuna canticos racistas. Y se evidencia la diferencia en la aplicación de protocolos antidiscriminatorios en las competiciones de Copa Libertadores y en los del torneo nacional. La liga femenina ha adoptado de mejor manera los lineamientos de la FIFA. En septiembre del año pasado, la jueza María Rodríguez en el partido Santa Fe versus América advirtió canticos racistas e hizo el gesto antirracista y ella misma inició el protocolo. Ha sido de las pocas experiencias en los campeonatos profesionales.
Se hace urgente que la pedagogía de estas directrices se difunda. Y que la denuncia de Vinicius frente a las expresiones racistas del jugador Prestianni en el encuentro Real Madrid versus Benfica no sean consideradas exageradas o desproporcionadas, sino necesarias para erradicar a los racistas y al racismo del futbol.

