Carta al Presidente Gustavo Petro Urrego

Por Última actualización: 06/07/2026

Por: Juan Pablo Moreno Carvajal*

Señor Presidente:

Me permito escribirle no solo como ciudadano colombiano, sino como un hombre negro, nacido y forjado en los sectores populares del Distrito de Aguablanca, en la Comuna 15, un territorio históricamente marcado por la exclusión, la pobreza y el abandono estatal. Desde muy joven comprendí que la transformación social no podía esperar y que el cambio debía construirse desde las propias comunidades; por eso, durante más de treinta y cuatro años he trabajado junto a la organización Herencia Africana entidad sin ánimo de lucro, promoviendo la esperanza, la participación comunitaria, la cultura y el fortalecimiento del tejido social en nuestros barrios.

A través de las expresiones ancestrales y tradicionales de nuestras comunidades afrodescendientes, hemos contribuido a transformar la vida de miles de personas, formando líderes y lideresas que hoy continúan trabajando por sus territorios. Hemos enfrentado realidades complejas, marcadas por la violencia, la presencia de grupos que han afectado la convivencia y las profundas desigualdades sociales que persisten en el Distrito de Aguablanca. Sin embargo, nunca hemos renunciado a la convicción de que nuestros barrios son también cuna de tradición, resistencia, cambio y transformación.

Todo este trabajo se ha desarrollado con el esfuerzo de nuestras propias manos y con el compromiso de la comunidad, muchas veces sin el apoyo de los gobiernos de turno, pero siempre con la firme voluntad de construir oportunidades para las nuevas generaciones. Desde esa experiencia de vida y de trabajo comunitario, quiero expresarle mi gratitud.

Gracias por todo lo que le ha entregado a Colombia. Gracias por compartir su experiencia y por abrir debates que durante muchos años permanecieron ocultos o fueron ignorados por gran parte del país. Gracias por ayudar a que muchos colombianos conocieran temas como la parapolítica, la corrupción y las distintas estructuras de poder que han influido en nuestra historia. Gracias también por insistir en la búsqueda de verdad y justicia para las víctimas de los falsos positivos, esos miles de jóvenes que fueron arrebatados de sus hogares y cuyas madres aún esperan respuestas completas. Su voz contribuyó a que este doloroso capítulo no quedara en el olvido.

Durante años fue objeto de insultos, señalamientos y descalificaciones. Sin embargo, muchos vieron en usted a un líder cuya principal herramienta fue la palabra, el debate y la defensa de sus ideas. Su discurso sobre la dignidad humana, la protección del medio ambiente y la importancia de la educación despertó el interés de personas de todas las edades por la política y por el futuro del país. También fue significativo ver cómo se dirigió a regiones históricamente olvidadas, a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que durante décadas sintieron que el estado no las escuchaba.

Para muchos colombianos, su llegada a la Presidencia representó la posibilidad de soñar con una nación más justa, con mayores oportunidades y con condiciones de vida más dignas y por eso le doy gracias; por enfrentar intereses poderosos y por impulsar debates sobre la salud, la desigualdad, la justicia social y los derechos de quienes históricamente han sido excluidos- Más allá de los acuerdos o desacuerdos que puedan existir, es innegable que su gobierno promovió discusiones profundas sobre el rumbo de Colombia y sobre problemas que durante años parecían intocables.

Hoy quiero expresarle gratitud y también mi reflexión: La historia será la encargada de juzgar su legado, pero para quienes creímos en su proyecto, quedará el recuerdo de un presidente que desafió estructuras políticas tradicionales y que intentó transformar una realidad marcada por profundas desigualdades. Muchos de quienes hemos trabajado durante décadas en los territorios populares entendemos que las transformaciones profundas no ocurren de la noche a la mañana.

Sabemos que los cambios estructurales requieren tiempo, persistencia y la voluntad de enfrentar resistencias de sectores acostumbrados a conservar privilegios. Por eso, más allá de los resultados concretos que cada ciudadano pueda evaluar, valoramos el hecho de haber puesto sobre la mesa debates fundamentales sobre la equidad, la democracia y la dignidad humana.

Gracias por su esfuerzo, por su perseverancia y por mantener vivas las esperanzas de millones de colombianos que soñaron con un país diferente.

Con respeto y gratitud,

Juan Pablo Moreno Carvajal

*Coreógrafo – Gestor Cultural

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