Canibalismo electoral a seis meses de las elecciones presidenciales

Por Última actualización: 20/11/2025

A seis meses de las elecciones presidenciales se contabilizan más de medio centenar de precandidatos en Colombia. Con la excepción de los partidos de izquierda, que definieron en consulta popular a su candidato único; los otros espectros políticos suman cada día nuevas aspiraciones de toda suerte de personajes, que le apuestan exclusivamente a figurar, porque sus posibilidades electorales son absolutamente nulas.

La ausencia de procedimientos partidistas o interpartidistas para la definición de candidatos únicos; o para establecer mecanismos internos que legitimen y avalen las precandidaturas ha atomizado y dispersado las ideologías de las colectividades y han impedido la fijación de un debate serio entorno a los retos de la nación. Son disimiles y hasta contradictorios los planteamientos de precandidatos del mismo partido, y sus propuestas y aspiraciones terminan siendo simplemente esfuerzos individuales sin basamento colectivo, ni ideológico, ni político.

A tal punto de debacle ha llegado la falta de democracia en los partidos, que el Centro Democrático, ante el número amplio de precandidatos presidenciales que congrega, y ante la falta de consenso del mecanismo para elegir quien iría a primera vuelta, se ha planteado la posibilidad que sea el expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder natural de esa colectividad, que defina unilateralmente quién sería el ungido.

En el centro, hay precandidatos de todos los pelambres. Desde los que llegaron ahí por arte de birlibirloque, después de haber militado en ambos extremos políticos. O aquellos que fueron parte del actual gobierno y ahora son vergonzantes del él para mostrar una falsa independencia. Y unos muy pocos, quienes con consistencia y sistematicidad han siempre defendido el centro como un espacio político de no polarización. Todos ellos de tan diversos orígenes tendrán dificultades en la concertación del mecanismo de elección del candidato único. En el entretanto, el país se pierde de debates profundos y serios entre quienes tienen reales posibilidades de gobernar a Colombia.

Si los precandidatos hicieran una reflexión personal desprovista del ego, y del mesianismo, y bajo la realidad que carecen de una votación amplia que les permita siquiera proyectarse en segunda vuelta, seguramente vendrían muchas renuncias. Entienden mal la democracia los que consideran que a mayor número de candidatos en una elección presidencial mayor es la participación de la nación. La amplia pluralidad de candidatos lo que demuestra es la debilidad de los partidos; y en el sentido más amplio, la suplantación de la democracia por el individualismo.

Este panorama lo refleja las recientes encuestas. A la gran mayoría de candidatos les gana el voto en blanco, y los dos o tres que puntean son sobrepasados por los indecisos, que aún no saben por quién van a votar. Le haría muy bien a la democracia colombiana que los partidos definieran mecanismos internos distintos a las costosas consultas populares para elegir a sus candidatos. Que aquellos sin posibilidades reales de ser candidatos renunciaran y contemplaran ser parte de una lista al Congreso o aspiraran a elecciones locales. O naturalmente, que el canibalismo electoral los arrasará dejando que los más fuertes en cada orilla política con estrategias moral y éticamente cuestionables, se traguen a los más débiles, sin que necesariamente eso implique una suma aritmética de sus votos.

Antes del canibalismo electoral, sería ideal que las convenciones, congresos y reuniones de las colectividades tomarán decisiones ojalá por consenso entorno a candidaturas que le dieran la altura, seriedad y formalidad que el debate político entorno a la nación reclama. Este país no necesita mesías sino proyectos colectivos e incluyentes.

Sobre el Autor: John Jairo Blandón Mena

John Jairo Blandón Mena