Candidato Cepeda, es necesario que asista a los debates
Por: Bairon Yesid Castro Caicedo
La izquierda debe buscar los votos de los indecisos y el centro político; la participación en debates es clave para ampliar su base electoral y conseguir los 12 millones de votos que se requieren para ganar la elección.
Iván Cepeda, el candidato de las izquierdas y favorito en las encuestas presidenciales en Colombia, se ha mostrado errático en su participación en debates, foros y espacios académicos en donde pueda expresar sus ideas y propuestas de país. Más allá del programa de gobierno —que ya de por sí presenta dificultades desde lo programático y resulta complejo de entender en términos de propuestas concretas a desarrollar en un eventual gobierno—, la ciudadanía no ha escuchado lo que Cepeda tiene por decirles. Y es que no asistir a debates no es una estrategia neutral: es ceder terreno. Es renunciar a la interlocución directa con millones de colombianos que aún se informan a través de los medios de comunicación tradicionales; limitarse a la plaza pública es un error, a pesar de ser el lugar perfecto para conectar con su base y militancia, pero no con quienes aún dudan. Porque el problema no es la izquierda y los sectores que respaldan al gobierno (esos votos ya están ganados); el problema son los indecisos que aún no definen su voto. ¿Cómo piensa conquistarlos si no está en el escenario donde se forma opinión?
Si bien es cierto que, en la actualidad, el Pacto Histórico es el partido político más votado en Colombia —así lo confirman las últimas elecciones legislativas del 8 de marzo, donde obtuvieron alrededor de cuatro millones y medio de votos para Senado, logrando obtener 25 curules y 42 representantes a la Cámara—, una votación histórica para este sector político que hoy cuenta con la bancada más grande del país: 67 congresistas. Esto se convierte en un paso importante para lograr la Presidencia, pero no es todo. Ganar requiere algo más que inercia electoral: exige estrategia, lectura del momento político y capacidad de persuasión en distintos escenarios públicos de “confrontación” política.
Parte de esa fortaleza electoral y la alta votación de las izquierdas se explica por la popularidad del actual mandatario, Gustavo Petro, quien mantiene entre el 45% y el 50% de aprobación. Esto se debe a las diferentes medidas que ha tomado el gobierno para acercarse a sectores populares, pero, a pesar de esos buenos números, el progresismo no tiene la elección ganada. Por ende, es necesario que la ciudadanía escuche al candidato Cepeda en horario prime time y conozca sus visiones de país, más allá del “vamos por un segundo gobierno del cambio”.
En un contexto político polarizado, con una derecha fragmentada pero competitiva (entre una derecha institucional y una nueva derecha de corte populista), con dos candidatos llamativos para un electorado que no ha encontrado representación política en la izquierda, se hace necesario fortalecer la comunicación estratégica del candidato de la izquierda para que pueda llegar al mayor número de electores. Las encuestas para la primera vuelta muestran una intención de voto por Iván Cepeda del 37%, mientras que Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia registran el 23% y 19%, respectivamente. De ahí surge la preocupación de diversos sectores progresistas, y es que, en el auge de la derecha, la candidatura de Cepeda no logre conectar con el electorado indeciso: aquellos que definirán la elección en segunda vuelta.
La historia reciente lo confirma: durante la elección presidencial de 2010, para la segunda vuelta se enfrentaban Juan Manuel Santos (el candidato del uribismo) versus Antanas Mockus. Uno de los factores que llevaron a perder la elección al profesor Mockus fue su poca capacidad para convencer al electorado al momento de brindar respuestas contundentes en los debates; los titubeos y la sinceridad en televisión nacional le salieron caros. Mientras que su contrincante político supo sortear cada debate, especialmente aquel en donde se le preguntaba sobre la posibilidad de subir los impuestos, a lo que respondió de manera ágil: “No, no subiré impuestos, le puedo firmar en piedra o en mármol”. Dicha respuesta se convirtió en un catalizador de la campaña de Santos y le dio la victoria. Por eso, los debates son el escenario para catapultar o hundir una campaña: te permiten discutir ideas y posicionar la visión de país que tienes como candidato.
Por el contrario, el 2022 marcó una clara tendencia hacia Gustavo Petro (candidato de la izquierda), quien, con su capacidad de oratoria y agilidad discursiva, pudo captar el voto de los jóvenes, quienes vieron en el actual presidente la oportunidad de un nuevo modelo de país. Gran parte del voto movilizado por Petro en los últimos días de la primera vuelta de 2022 se logró cuando confrontó a Federico Gutiérrez en el debate de Caracol, en horario estelar, el escenario perfecto para ganar nuevos electores y mostrar sus capacidades de gestor y conocedor del Estado.
Para cerrar, candidato Cepeda: estoy convencido de que usted tiene la capacidad para confrontar a sus principales contendores, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, y salir fortalecido. Debata, confronte sus ideas con ellos; perder ese tipo de espacios, donde puede usarse el antagonismo político como estrategia de campaña, le puede costar caro a su candidatura. El país necesita escucharlo y la izquierda consolidarse. Que el exceso de triunfalismo no pase factura: la nación se juega una oportunidad histórica, avance social o retroceso.


