En el Pacífico todo está peor

Por Última actualización: 19/11/2024

07 de diciembre de 2021

Por: John Jairo Blandón Mena

Ayer se realizó en la Universidad de los Andes un foro de algunos precandidatos presidenciales sobre la población afrocolombiana. Cada uno de los siete asistentes y Dilian Francisca Toro conectada virtualmente tuvieron cinco minutos para realizar un contexto sobre el tema, y posteriormente, responder tres interrogantes preestablecidos. Luego de escuchar por más de dos horas las intervenciones de quienes aspiran gobernar a Colombia, quedó perfectamente claro que deliberadamente o no, hay un profundo desconocimiento de las realidades de esta población.

Seis de los ocho al ser interrogados sobre la población afrocolombiana inmediatamente ubicaron su respuesta en la región Pacífica. No hay ninguna razón, distinta al desconocimiento o al racismo centralista para continuar con la equivocada concepción de que los afro en Colombia están ubicados en la cuenca del Pacífico como lo señaló también equivocadamente hace 28 años la Ley 70. De igual manera, concibieron la mayoría de los precandidatos que los negros de este país están en la ruralidad y en consejos comunitarios; les es difícil entender que la población afrocolombiana es hoy mayoritariamente urbana, y que en ciudades como Bogotá y Medellín más del 10% de su población es de ascendencia africana.

El común denominador en el foro fue el reconocimiento de todos los precandidatos y precandidatas del abandono histórico del Estado a estas poblaciones. Sin embargo, las propuestas que plantearon para superarlo son, o más de las mismas que nunca han funcionado o lo que es más grave, acciones neoesclavistas sobre estas poblaciones. Hablaron de diseñar e implementar planes y proyectos desde el nivel central para llevarlos a los territorios étnicos. Esta perorata quedó sin fundamento cuando la misma Francia Márquez, precandidata presidencial asistente al foro les recordó que el más reciente plan llamado eufemísticamente “Todos somos pazcifico” dispuso ingentes recursos para construir acueductos en Quibdó, Buenaventura, Guapi y Tumaco; y hoy, después de cinco años los habitantes de esas municipalidades siguen esperando sin esperanzas agua potable y saneamiento básico.

La trivialización de la dramática situación de la población afrocolombiana se evidenció con ideas como la de Enrique Peñalosa que propuso la construcción de canchas de futbol sintéticas con iluminación para aprovechar el inmenso talento que hay en el Pacifico, y que, según él, se puede ver en que nuestra selección de futbol parece la de cualquier país africano. O la de Dilian Francisca Toro al vanagloriarse porque en su periodo como gobernadora del Valle subió del 4% al 8% los cupos para comunidades negras en la Universidad del Valle; es absolutamente un insulto que el Valle del Cauca con el 30% de los afro del país y Cali con el 52% de su población con ascendencia africana solamente ofrezca un pírico 8% de cupos en la principal universidad pública del departamento a estas comunidades.

Pero, todos pueden tener el beneficio de la duda menos quienes han cogobernado y poco o nada han hecho para dignificar a la población afrocolombiana, palenquera y raizal.  Le quedó muy difícil a Alejandro Gaviria sostener un discurso de reivindicación de derechos para estas poblaciones porque fungió en los equipos económicos, de planeación y de salud de los gobiernos que más han maltratado a los pueblos étnicos. Y Mauricio Cárdenas Santamaría, quien desde 1994 viene fungiendo en posiciones decisivas dentro de los sucesivos gobiernos redujo el problema de los afrocolombianos a un tema de falta de autorreconocimiento que no permite que puedan acceder a los múltiples –según él- programas de apoyo con que cuenta el Estado para estas poblaciones.

Francia Márquez fue magistral en su intervención porque habló como mujer afrocolombiana que desde siempre ha padecido los discursos y las acciones que estaba escuchando en ese foro. Afortunadamente cuando habló había escuchado a la mayoría y pudo expresarles que exactamente esas mismas palabras y propuestas las había escuchado toda la vida, y que la situación sigue igual. Y creó que no sigue igual, el mismo Alejandro Gaviria quien reveló que había leído previamente las investigaciones de la profesora de la Universidad de los Andes, María Alejandra Vélez, quien conoce bien el Pacífico porque lo ha recorrido y lo ha estudiado sistemáticamente de la mano de las comunidades negras que lo habitan, concluyó de sus lecturas previas, lo que la profesora revela con contundencia del sentir de las comunidades “en el Pacífico todo está peor”.

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