la vida en la desposesión y la re/construcción de la comunidad

Por Última actualización: 04/09/2026

10 de agosto: la vida en la desposesión y la re/construcción de la COMUNIDAD

Por: Yeison Arcadio Meneses Copete [*]

El terremoto del 10 de agosto es uno de los eventos “naturales” de mayor impacto destructivo en la región en las últimas décadas. Las vidas de miles de personas y seres vivos se movieron en lo más profundo de la existencia para siempre. En estos territorios, urbanos y rurales, la gente experimenta duelos múltiples, traumas, incertidumbre, desesperanza, dolor, desasosiego, soledad, abuso con exceso de pantalla, impotencia, sobrexposición de la intimidad, silencio tenebroso de la desigualdad y peso histórico de la desposesión al mismo tiempo de manera simultánea. Es decir, la afectación para miles de personas, centenares de familias y decenas de comunidades es multidimensional y multinivel; por tanto, no será superada con acciones cortoplacistas y menos con pantallas a color o inteligencia artificial para embellecer las visitas de autoridades.

En mi opinión, los videos e imágenes que intentaban evidenciar la magnitud del impacto del terremoto lograron animar un espíritu de lo fundamental en el pueblo colombiano y comunidad internacional, algo fundamental en los primeros días de necesaria e inmediata reacción en pro de la vida. También, dejaron al desnudo, una vez mas, la tan reiterada y devastadora acción de la desigualdad histórica, el racismo estructural, la precariedad naturalizada, el depoderamiento y la desposesión sistemática concentrada en zonas del país como el Departamento del Chocó y la ciudad de Buenaventura, por ejemplo. Las denuncias promovidas durante décadas o siglos de necropolítica y necrocapitalismo, negadas por las élites beneficiaras sistemáticas, han sido presenciadas y mostradas en todas las resoluciones y pixeles.

Las riquezas de nuestros pueblos no han sido aún traducidas por los gobernantes en una posible la generalización o universalización del bienestar. Las ciudadanías debemos, sí, aún en medio de esta tragedia, interrogar/nos y alzar nuestras voces lo suficiente frente a estas condiciones infraviolentas e infrahumanas de vida de nuestra gente, al mismo tiempo que nos enfocamos en soluciones concretas de largo plazo. Los rostros tristes ante las pérdidas totales y parciales de muchas personas eran acompañados por una realidad mas inquietante frente a lo perdido y construido con tanto esfuerzo por años, la precariedad. Teniéndolo todo vivimos mayoritariamente en desposesión. Retengo en mi mente las maderas, techos, pisos, sillas, vestidos, cocinas, utensilios de cocina, etc.

Por tanto, los programas, acciones, proyectos y políticas de gobiernos y la solidaridad humana deben encaminarse no por caminos de la presentista idea de “la reconstrucción”, al estilo del ministro Lara Restrepo, sino profundizar alternativas de CONSTRUCCIÓN DIGNIFICANTE que cierren brechas en lo habitacional, el cuidado de la vida y en cumplimiento de los estándares ante posible nuevos eventos que impacten las estructuras. De manera que será necesario el concurso de las capacidades técnicas y saber hacer regionales, nacionales e internacionales para desarrollar e implementar este gran plan. Los saberes populares y científicos de la construcción deben converger para edificar el Chocó o la Buenaventura a la altura de los derechos humanos de nuestros pueblos. Asimismo, será importante convocar el saber acumulado en ingenierías y arquitecturas de potencias que se han dispuesto solidariamente para este propósito. Claro está, de manera vehemente, rechazo cualquier intervención de regímenes que desarrollan al mismo tiempo ecogenoetnocidios como es el caso de Israel. La tragedia colombiana no puede servir para mostrar una supuesta cara amable y humanitaria de este régimen al mundo.

Finalmente, la CONSTRUCCIÓN de los sectores afectados en el Chocó y Buenaventura debe comprender hasta los tejidos de comunidad reubicadas. El rigor técnico institucional, comunitario y cultural tendrá que generar la información completa al respecto. Acuñamos la idea de tejido justamente por los riesgos de la idea de reubicación generalmente implementada desde el desombligamiento de los pueblos. Entonces, la CONSTRUCCIÓN debe lograr que las prácticas culturales, la protección ante futuros eventos, la vivienda dignificante y la visión de oportunidad hacia el futuro concuerden con el bienestar de la gente. Tanto en el contexto urbano como rural, la CONSTRUCCIÓN debe tener en mente los tejidos históricos, culturales, políticos, ambientales y económicos de los pueblos. Es una riqueza enorme de la cual nos hemos privado para pensar y construir en COMUNIDAD, tan necesaria para los desafíos del necrocapitalismo que persigue con gran ansia nuestros territorios. Esperemos que no confluyan de manera exacerbada violencia armada, explotación, vaciamiento y ocupación en esta era.

Nota:

Que sea esta nuevamente la ocasión para reiterar nuestra solidaridad con las víctimas del terremoto e invitar al pueblo colombiano y la comunidad internacional permanecer en espíritu de solidaridad. También, aprovecho este momento para agradecer y felicitar a tantas personas de a pie que se volcaron a rescatar sobrevivientes y cuerpos, remover escombros, a colectar y entregar ayudas. A las autoridades e instituciones que en cumplimiento del deber responden a la crisis y a la etapa de re/construcción con diligencia y sin propaganda.

 [*] Yeison Arcadio Meneses Copete: Ecomágicosentipensante, Docente-Investigador de la Universidad Surcolombiana y Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos