«Tres señoras que conocen el oficio»

8 de febrero 2024

Por: Arleison Arcos Rivas

La Corte Suprema de Justicia tiene en su sala plena las hojas de vida de tres mujeres con experticia y conocimiento de la Fiscalía. Habiendo sido tempranamente ternadas por el Presidente, por fuera de las prácticas de amiguismo y cooptación que han caracterizado esa postulación, sorprende que esa alta magistratura dilate su elección votando en blanco, exponiendo al país a que el organismo responsable de investigar y acusar a presuntos delincuentes sea, ella misma, Martha Mancera, una denunciada presunta delincuente.

Tras lo indecoroso que resultó que Francisco Barbosa, amigo personal del anterior mandatario, fuese elegido en una lamentable “terna de uno”, como suele denominarse en las toldas periodísticas al ejercicio de amañar la elección de un alto cargo postulando un candidato con guiño y dos más de adorno o poco peso; el país celebró la presentación de un excepcional trío de aspirantes mujeres, sin vínculo cercano con el Presidente.

Por ello sorprende el sexismo y machismo de algunas voces, como la del exmagistrado como Jaime Arrubla, quien demerita las calidades de las aspirantes, tildándolas de “tres señoras que conocen el oficio, pero [son] tres personas enseñadas a llevar expedientes”. Para el expresidente de esa Corte, supuestamente esa terna “no da para elegir rápidamente”, tal como declaró de modo tendencioso y reiterado en varias notas de Noticias Caracol.

Curiosamente, Arrubla afirma que el cargo de Fiscal General de la Nación, es “de los más altos de la nación”, incidente en “la política criminal del Estado y la persecución del delito en Colombia”, quien además “va a manejar veintitantosmil empleados … va a manejar la policía judicial”; con lo que maliciosamente descalifica a las ternadas, afirmando que el Fiscal “no es una persona que va a manejar expedientes”.

Con total desparpajo, en la nota televisiva referida, Arrubla asesta su estocada final: indicando que la Fiscalía requiere “un gran administrador, un estadista, y eso a la corte … la pone a reflexionar un poco”. Aunque afirma que las aspirantes “conocen el oficio”, parece deducirse de tamaño exabrupto que una mujer, aun con estudios y experiencia en el cargo, no está a la altura del mismo. Paradójicamente, no hace pronunciamiento alguno sobre la cuestionada Mancera.

Semejante postura, preocupa. Primero, por el carácter misógino y sexista que evidentemente cala en entornos sociales machistas. En segundo lugar, por el peso que tales declaraciones tienen en varios miembros de tan alta corporación, que responden a la influencia de quienes en su momento promovieron sus carreras y sus magistraturas.

Sorprende igualmente que no extienda su comentario a los fiscales Néstor Humberto Martínez y Francisco Roberto Barbosa Delgado, sin experiencia alguna en asuntos relacionados con la misión investigativa judicial de ese organismo. Contrario a estos, fuertemente cuestionados desde el momento de su postulación, las juristas Ángela María Buitrago Ruiz, Amelia Pérez Parra y Luz Adriana Camargo Garzón han recibido amplia acogida del país, tanto por su trayectoria, como por la garantía de independencia y autonomía frente al ejecutivo.

En el proceso, ni la ciudadanía observó tacha en la terna finalmente aprobada, ni en la etapa de evaluación por parte de la Sala de Gobierno hubo pronunciamiento contrario a su postulación, por lo que las tres fueron llamadas a audiencia pública por la Sala Plena de la Suprema. Incluso, aunque esa práctica debería caer en desuso, durante estos cinco meses las aspirantes han estado disponibles para las citaciones a entrevistas privadas sostenidas con algunos magistrados.

Si una terna de penalistas, con experiencia en diferentes asignaciones de alto rango en la Fiscalía y destacada experticia internacional puede ser reducida despectivamente a “tres señoras”, algo está mal en la consideración de las mujeres como aspirantes a los altos honores en la majestad judicial colombiana. Por fuera del amiguismo y el tráfico de influencias, ¿Qué más se puede pedir?

Del mismo modo, resulta insensata la pretensión de retrasar la elección de la Fiscal recusando a Gustavo Petro, alegando que no debió presentar ninguna terna porque supuestamente le interesa incidir en quien sea elegida, dado que esa institución adelanta procesos incidentes en la objetividad y sano criterio del presidente. Aunque son ciertas las referencias a los procesos de acusación contra miembros de su familia, las acciones investigativas adelantadas contra funcionarios del actual gobierno, y el escrutinio judicial a la campaña electoral; nada de ello faculta a la Corte Suprema para cuestionar la integridad de las ternadas y proceder a elegir a quien considere proba.

Eso es lo que espera el país que marcha hoy, reclamando su inmediata elección, de manera que no preceda el encargo de Martha Mancera, vicefiscal de Barbosa, cuestionada y denunciada de manera gravísima por actos aparentes de ocultamiento, no procesamiento y favorecimiento de exfuncionarios afectos suyos, vinculados al narcotráfico.

Sobre el autor

Arleison Arcos Rivas. Activista afrodescendiente. Defensor de la vida, el territorio y la educación pública. Directivo, Docente e investigador social. Licenciado en Filosofía. Especialista en Políticas Públicas. Magister en Ciencia Política. Magister en Gobierno y Gestión Pública. Doctor en Educación. Cdto. en el doctorado en Ciencias Humanas y Sociales. Es autor y coautor de varios libros y artículos en torno a los estudios de la afrodescendencia. Rector de la IE Santa Fe – Cali.
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