Apropiarse de la política pública Cali – afro: tarea necesaria y urgente

Por: John Henry Arboleda Quiñonez

 

La Política Pública afrocolombiana, negra, palenquera y raizal de Santiago de Cali, Cali-afro, se adoptó el año pasado por medio del acuerdo 0459 de 2019, en medio de los actos, espectáculos, foros y conversatorios programados por la administración municipal, organizaciones de base, colectivos estudiantiles y ONg´s, en el marco de la conmemoración de la semana de la afrocolombianidad. En esa política quedó planteado como objetivo general el siguiente:

“Garantizar los derechos fundamentales de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Palenqueras y Raizales, a fin de proteger la diversidad étnica y cultural del territorio y reconocer los aportes de los Afrocolombianos en la consolidación de un proyecto territorial más democrático e incluyente que fomente la reducción y/o eliminación de las brechas sociodemográficas y socioeconómicas que presenta un sector de la población afrocolombiana de Santiago de Cali”.[i] (Alcaldía de Santiago de Cali, mayo, 2019, p.2)

El citado objetivo evidencia que, tanto para la administración municipal, como para la sociedad caleña en general, ha sido ampliamente conocido que históricamente la población afrocolombiana presenta unas condiciones de vida estructuralmente desventajosas, frente al resto de la población de la ciudad. Por lo anterior, es importante decir que en esa política quedaron consignados los ingentes esfuerzos organizativos realizados por todas y cada una de las expresiones sectoriales del movimiento social afrocolombiano en general, y afrocaleño en particular[1].

La mencionada norma, además, amalgama las estrategias de re-existencia propositivas que dieron lugar a una serie de espacios de interlocución con varios de los gobernantes de turno de la ciudad. Entre los escenarios de interlocución y consulta constituidos por organizaciones políticas de personas afrodescendientes de Cali, para el tema de la política pública es importante destacar la existencia de mesas de concertación; espacios consultivos mixtos y autónomos; seminarios; conversatorios; marchas y encuentros político-académicos, todos ellos ayudaron a allanar el camino para instaurar la política que hoy existe.

Una vez acordada esta política por parte del Concejo Municipal, le correspondía a la alcaldía y todas sus dependencias generar los medios requeridos para adelantar su proceso de implementación; es decir, la puesta en marcha de los planes, programas y proyectos con los que la administración municipal, y la sociedad caleña se ocuparían de restituir los derechos pertenecientes a las comunidades afrocolombianas de la ciudad. Aunque esa tarea era clara, la política pública ha estado inmersa en una serie de dificultades y obstáculos que han impedido su efectiva implementación. Los tan mencionados temas presupuestales salen a la vista al momento de reclamar la efectividad de las acciones que debían emanar desde la administración pública municipal, argumento que ignora la gran deuda histórica que la ciudad aún mantiene con la población afrodescendiente de Cali.

Esa situación deja al descubierto la poca o nula voluntad política que circunda las decisiones tomadas por los burgomaestres de los últimos dos periodos de gobierno, hecho que aplaza indefinidamente la aplicación de una ruta sólida de implementación de la política pública. Las distancias y tensiones entre la administración municipal y las organizaciones de personas afrocolombianas en la ciudad, están dificultando la operatividad que debe tener la puesta en marcha de la política pública Cali-Afro. Ese conjunto de situaciones ha generado que hoy no exista un conocimiento profundo de los derechos que le fueron reconocidos a la población afrocolombianas; y, los deberes que se le asignaron a el alcalde y su cuerpo de funcionarios, con la expedición de la mencionada norma.

Por lo anterior, es fundamental señalar que el proceso de apropiación de esta política en la actualidad es una tarea que continúa pendiente. Hoy, las comunidades, organizaciones y población afrocolombiana de la ciudad están llamadas a profundizar su relación con la política, y a generar acciones de control y veeduría sobre los entes gubernamentales encargados de su aplicación. La profundización de la relación con la política Cali-Afro, requiere la creación, habilitación y fortalecimiento de escenarios propicios para coadyuvar con su implementación.

Un claro ejemplo de los mencionados escenarios es el denominado Consejo Territorial de Participación y Concertación de comunidades Afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales de Santiago de Cali Consejo Territorial CaliAfro[ii], cuerpo colegiado, de carácter institucional que tiene por objeto: “servir de espacio de participación y concertación de los asuntos de las comunidades Afrocolombianas, Negras, Palenqueras y Raizales, así como para la formulación, concertación, seguimiento e implementación de la política pública CaliAfro.” (Alcaldía de Santiago de Cali, 2019, p.5).

Es importante tener presente que ese tipo de espacio institucionalizado es connatural a la emisión de la política pública y su potencial implementación, situación que no excluye las posibilidades de incidencia y control que pueden y deben ejercerse desde esa instancia. Adicionalmente, es importante que a ese espacio se articulen las iniciativas adelantadas por las organizaciones de base, espacios comunitarios y población afrocolombiana de la ciudad, para generar diversidad de miradas y posicionamientos, con respecto al rumbo que debe tomar la implementación de la política.

Todo lo anterior redunda en que, desde diferentes sectores de la sociedad caleña debe motivarse al resto de las expresiones organizativas y a la población afrocolombiana de la ciudad. Esa invitación estaría orientada a fortalecer espacios alternativos, autónomos, que se interesen y ocupen de garantizar la puesta en funcionamiento de la política pública, con miras a alcanzar el objetivo general de restituir los derechos de la comunidad afro en esta ciudad. Por ello, apropiarse de la Política Pública Cali-Afro es una tarea necesaria y urgente.

[1] De allí se desprende la presencia de algunos sectores organizativos en el denominado Consejo Territorial Afrocolombiano, ente representacional creado a partir de la Política Pública.

[i] Esta política también contiene artículos en los que queda expresa la responsabilidad de la administración e institucionalidad municipal y departamental en temas como reducción de vulnerabilidad sociodemográfica, acceso y permanencia a la educación, garantía en la cobertura de salud y pensión. Además de contar con un detallado plan de acción decenal para su aplicación.

[ii] Este escenario de interlocución legitima de las “autoridades” sectoriales de la dinámica organizativa de la comunidad afrocolombiana en Cali, es creado por medio del decreto 4112.010.20.0731 del 31 de diciembre de 2019.

Sobre el autor

John Henry Arboleda Quiñonez. Historiador de la Universidad del Cauca. Magister en Estudios de la cultura de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Doctor en Política y Gobierno del Instituto de Estudios Universitarios UCCEG de México. Doctorante en Estudios Urbanos y Ambientales del Colegio de México. Tiene amplia trayectoria de trabajo social y comunitario en el Distrito de Aguablanca. Fue director del Programa de Sociología de la Universidad del Pacifico. Autor del libro: Buscando Mejora. Migraciones, territorialidades y construcción de identidades Afrocolombianas en Cali. Ediciones Abya Yala, Quito, 2012. Autor del libro: Cogiendo su pedazo. Dinámicas migratorias y construcción de identidades Afrocolombianas en Cali. Ediciones Poder negro, Medellín, 2017.
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