Campo Elías Galindo: vida y obra para nuevas generaciones

19 de octubre de 2021 

 

Por: Oto Higuita

“Ni los indiferentes ni los ignorantes paran nunca las guerras”.

Campo Elías Galindo Álvarez

Se cumplió un año de la ausencia traumática y trágica del amigo, profesor, historiador y camarada Campo Elías Galindo Álvarez.

Su violenta eliminación no se diferencia de la de opositores, librepensadores, jóvenes que protestan, firmantes de acuerdos de paz y líderes sociales que desafían en las calles con actos de rebeldía y digna rabia, el estatuo quo dominante.

Hay una clase bicéfala (vieja oligarquía y nueva narcoligarquía) y parásita que ha hecho del Estado colombiano una máquina de terror, por su forma clasista, excluyente y fascista de dirigir la nación.

Hace mucho tiempo que esta manera de defender el poder y mantener el país bajo el terror, trascendió el umbral de lo aceptado y acordado en el DIH y los DD.HH., cuando informa que sus éxitos militares incluyen la eliminación de niños y niñas en bombardeos que violan dichos tratados humanitarios, con la excusa de que se encontraban en campamentos de la guerrilla; o cuando son asesinados impunemente en las narices de toda la nación por paramilitares formados en ese pensamiento fascista, con el pírrico argumento de que eran “ladrones”.

Este tipo de sociedad infanticida y genocida que solo permite el goce del bienestar, los derechos y el abuso de poder de una minoría que concentra la riqueza, ejércitos y detenta el poder del Estado, era lo que mantenía vigente y comprometido a Campo Elías desde muy joven, como ahora a una importante franja de la población, principalmente joven, que empezó a manifestar recientemente su profundo descontento, a través de masivas protestas y movilizaciones.

Campo, como cariñosamente lo recordamos, fue la esencia del historiador, era síntesis. Su pensamiento y acción, los dos clásicos componentes del ser dialéctico, junto a sus cualidades humanas se conjugaban en su personalidad y obra política en una sola manifestación, lo que lo distinguía entre los demás.

Fue, como bien se ha dicho, un intelectual orgánico en el sentido que Antonio Gramcsi daba al intelectual y militante comprometido con su clase y la revolución. Fue un verdadero revolucionario, como lo ha descrito su hija de una forma sensible y profunda en sus cartas al padre violentamente arrebatado.

Hace poco en Medellín un grupo de jóvenes del Nodo Campo Elías Galindo, hicieron un sentido y bello homenaje a su vida y obra, que fue y es pensamiento, compromiso y acción. El resultado de ese sencillo pero emotivo homenaje fue destacar no sólo sus cualidades, sino rescatar sus escritos y reunirlos en un libro que su familia se ha comprometido a recopilar y publicar.

Sea esta la ocasión para saludar esta iniciativa por restablecer el valor y legado de un ser que brilló con luz propia entre lo más sublime que puede dar la naturaleza. Es fundamental dar a conocer sus atinadas y profundas reflexiones, crítica y análisis político, enseñanzas y método expositivo a una generación ávida de informarse de primera mano del pensamiento y los aportes de un militante extremadamente comprometido con la democracia, la justicia y el socialismo como solución al abominable sufrimiento, injusticia y opresión al que sigue expuesta una inmensa mayoría en nuestras sociedades.   

Finalmente, quiero agradecer la invitación que Díaspora me hace por intermedio del amigo y compañero Melquiceded Blandón, de escribir un artículo quincenal para su importante plataforma.   

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