¿Por qué a Malí se le rebosó la Copa con Francia?

12 de septiembre de 2022

Por: Diana Lorena Montaño Riasco

Este 11 de septiembre se cumplirán 22 años en los que Estados Unidos en cabeza de su mandatario George W. Washington inicio la escalada bélica contra el “terrorismo” en el mundo, llamado al que se sumaron distintos mandatarios del mundo instaurando convenios en materia de lucha contra la delincuencia internacional organizada. Así, en el 2014 se firma el tratado de cooperación en materia de defensa entre Mali y Francia, con el propósito de hacerle la guerra a las fuerzas terroristas extremistas islámicas que disputaban control territorial en Mali, los Yihadistas., y así consolidar la paz y la justicia social. Sin embargo, en la república africana de Mali1, en los 8 años de intervención francesa se deterioró la seguridad del país, lo que produjo “ira contra la operación militar extranjera y los malienses organizaron protestas para exigir el fin de la presencia francesa en el país”.2

Francia retiró sus más de 1700 soldados de territorio maliense en el mes de mayo del presente año, y con ello, sus cientos de drones, aviones de combate, y además a su misión de mantenimiento de la paz de la ONU, la cual terminaría en el 2023. El argumento del gobernante francés recae en que Mali ha contratado mercenarios rusos del grupo Wagner, bajo el apoyo del gobierno ruso. Sin embargo, es inevitable reconocer que los golpes de Estado del 2020 y 2021 en el país debilitaron la “alianzas francesas con su antigua colonia”, evidenciando como lo indico la junta militar maliense que, las tensiones Francia se venían agudizando desde el 2021 cuando se suspendieron operaciones sin consultar al gobierno de Mali, se dieron violaciones en su espacio aéreo y se dilató la realización de las enmiendas sugeridas por Mali para la actualización el tratado. Estas situaciones, aumentaron la desconfianza hacia el gobierno francés, sumándose a esta serie de sucesos la lamentable intervención en el mes de enero del embajador de Francia en Mali, a quien se le pidió abandonar el país “después de los comentarios «hostiles» sobre el Gobierno de transición en el país africano3

La intervención francesa sobre la soberanía de la república de Mali se convirtió en un detonante para romper el tratado de defensa, además de que se considera que Francia había instrumentalizado la guerra contra los Yihadistas para sacar una ventaja de posicionamiento en el territorio, toda una estrategia neocolonial. Los franceses se retiraron hacía el Níger y el Chad, lo que deja en “entredicho el discurso europeo de la promoción de la democracia en la zona” 4a través de su discurso de seguridad, en tanto el gobierno del Chad no goza de ser el más democrático del continente. Aunado a ello, a causa de la decisión de Mali de romper el tratado, Dinamarca le suspendió sus ayudas para el desarrollo del país y se retiraron contingentes de soldados suecos y daneses. De modo que, los europeos de “buena voluntad” se retiran cuando un país no occidental cuestiona las reglas del juego y se harta de ser tratado a través de políticas paternalistas, que no impulsan la generación de autonomía, dignidad y soberanía.

Sin embargo, mientras occidente retira sus apoyos para el “desarrollo maliense” países no occidentales como China, Qatar, irán y Rusia adelantan acuerdos con este país africano, y con ello, se reconfiguran otro tipo de alianzas en el escenario de poder geopolítico, aunque, hay zozobra si Mali se avocará por una apuesta para luchar contra el “terrorismo” sin intervenciones militares de ningún tipo, reconociendo que ha sido contraproducente basarse en la lucha armada para resolver conflictos.

¿Por qué a Malí se le rebosó la Copa con Francia?

Sobre el autor

Con ascendencia guapireña, nacida en Bogotá. Estudió en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, graduándose como Licenciada en Lengua Castellana y Humanidades. fue becaria del programa de inglés Martin Luther King Junior. Desde el 2004 comenzó su camino como activista en el movimiento afrocolombiano en el Colectivo de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos (CEUNA). La apuesta de construcción colectiva desde fraternidad y la espiritualidad, son un lugar de enunciación en su vida. Por lo que, actualmente, se nutre compartiendo reflexiones, con otras hermanas, sobre la fuerza vital en la creación y transformación de las opresiones de las mujeres negras dentro del espacio de Colectiva Matamba Acción Afrodiaspórica; apoya la “ Escuela Yemayá” proceso emancipador que se adelantan en Bogotá con la fundación CISPAC, enseñándoles sobre la historia de África y su diáspora en Colombia a niñas, niños y jóvenes afrocolombianas; y, también se sostiene cada día de su existencia por la presencia y comunicación con sus ancestras y ancestros a través del escenario espiritual “Templo Sobrevivientes de África”.
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