Poesía: me conflictúas
Me conflictúas[1].
¿Castigo o premio?, ¿Qué eres tú?
“Debería” no reducirte. Lo sé.
pero, no puedo salir de la autopista del pensamiento binario,
carriles resbaladizos me regresan una y otra vez a la misma ruta:
“Si o no”, “Verdad o mentira”, “Amor u odio”, “Bien o mal”
No puedo dejar de pensar en ti desde la dualidad,
Y cuando avizoro la esperanza de salir del círculo vicioso,
Me golpean los principios morales: “No desearás al prójimo”
Un eco ruidoso lleno de culpa,
irónicamente es nombrado en mi inconsciente como un mandamiento infranqueable.
Sí, “mea culpa” por la codicia que me hace sentir desearte.
“Mea culpa”
Verte y no quererte dejar ir.
Sí, “mea culpa”
No es acaso esta “mi sombra”, lo que he rechazado y reprimido por largo tiempo.
Pero ¿Cómo hago las paces con un sentimiento inconsciente negado?
¿Huyo de lo que siento por ti o lo materializo sin miedo?
¡Nuevamente un pensamiento dual!
No se trata de huir o cumplir lo deseado.
Llevo años huyendo de este sentimiento y no he logrado sino volver una y otra vez,
Ya he sido fugitiva y también he sido prisionera del deseo por ti.
La dualidad no es la respuesta.
Aunque, quizás no se trata de aceptar lo que tú me ofreces sino lo que yo soy,
¿y qué soy yo?
Soy un ser de impulsos, emociones y cualidades contradictorias
Soy un yin yang en movimiento,
Un ser que se niega continuar siendo fugitiva de si misma.
¿Y qué hago con mi “deseo al prójimo”?
Lo reconozco, lo acepto y lo integro.
Quizás, “ese deseo al prójimo” interpela mi confianza en el sistema heteronormativo,
Cuestiona la propiedad eterna sobre los afectos y los cuerpos,
Llevándome a navegar en mares no duales, no binarios, no conflictivos.
Vislumbro paz en mi corazón a través de este nuevo pensamiento,
Alejada de la preocupación sobre lo que otras personas piensa o como me juzguen.
Al final, tú, ¿premio o castigo?
Me has dado el empujón para sentir más allá de los opuestos.
Te lo agradezco.
[1] Para ti J.

