Padilla: tres muertes, tres oportunidades
Anderson Arley Orobio Valencia [*]
En los últimos días, un tema de actualidad que ha suscitado controversia en Colombia tiene que ver con el anuncio de la película “PADILLA”, en honor al libertador guajiro y héroe naval, el Almirante José Prudencio Padilla López. Esta película es realizada por una productora independiente de cine colombiano, con el apoyo de fondos públicos. El protagonista, quien interpreta al almirante Padilla, es el reconocido actor estadounidense y afroamericano Cuba Gooding Jr., acompañado de un elenco de reconocidos actores colombianos
La escena de la discordia radica en la aparición del Presidente Petro en un fragmento rodado en uno de los salones del Palacio de San Carlos. El Presidente aparece como extra en la escena de un sensual baile, sin guion y participación alguna. Esto se conoce en la industria cinematográfica como “cameo”, una figura que ha sido utilizada en múltiples películas. Las críticas de esta película han tenido como blanco principal, además de la aparición del Presidente Petro, los señalamientos de algunos medios de comunicación y candidatos presidenciales, quienes han criticado la inversión de alrededor de 2 millones de dólares por parte del gobierno colombiano para la producción de esta película, una cifra bastante baja si se compara con otras películas rodadas en Colombia. No hay dinero que pueda reparar a los pueblos indígenas y al pueblo afrodescendiente de Colombia por la injusticia cometida contra el Almirante Padilla, fusilado, ahorcado y borrado de la historia nacional injustamente por orden del Libertador, un hombre de su tiempo, humano y también lleno de profundas contradicciones. La película en honor al Almirante Padilla López, muerto tres veces (fusilado, ahorcado e invisibilizado), también nos ofrece tres oportunidades.
- ¿Quién era Padilla?
Padilla era hijo de Josefa Lucía López; una mujer wayuu, y su padre, Andrés Padilla, un hombre afrodescendiente y gran maestro naval quien le enseñaría a su hijo los secretos de la pesca y la navegación, conocimientos que luego el joven Padilla perfeccionará por su paso por la Real Armada Española (en 1805), una de las instituciones marino-navales más prestigiosas de aquel entonces. Su hazaña y talento lo llevarían a pelear en la Batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805), ser ascendido en múltiples ocasiones por el Libertador, participar en las revueltas de Getsemaní en Cartagena (11 de noviembre de 1811), ser senador por el Departamento de Magdalena y consagrarse como nuestro gran héroe naval y experto militar marino, luego de eliminar el último resquicio de la presencia del imperio español en el lago de Maracaibo.
A diferencia de otras figuras destacadas como Santander, hijo de una familia acomodada de servidores públicos, y hasta el mismo Bolívar, quien había heredado una fortuna desde muy temprana edad, Padilla heredó únicamente el legado ancestral de dos culturas: la indígena y la africana. ¿Cómo un hijo de una mujer wayuu y un hombre negro se convierte en el fundador de nuestra Armada Nacional y es casi un desconocido de la historia nacional? ¿Cómo es que después de 200 años de su muerte, recién hasta ahora su nombre y legado se llevan al cine? ¿Por qué no se enseña su historia en las escuelas colombianas?
- Un héroe naval desconocido: tres muertes, tres oportunidades.
La condena a muerte de Padilla y la resistencia de Bolívar a liberar a su fiel sirviente José Palacios solo hasta el lecho de su muerte, han sido una de las mayores injusticias cometidas por el Libertador, un hombre universal que, por un lado, firmaba leyes sobre la libertad de vientres, pero que en su vida personal incumplía la palabra dada a Pétion de liberar a sus hermanos afrodescendientes de la joven República. Bolívar no solo había incumplido la promesa hecha al presidente Alexander Pétion, sino que también condenó al olvido a ese hijo caribeño y de mar que había conocido en su paso por Haití: el Almirante Padilla. El fusilamiento del almirante Padilla López es, si se quiere, el día exacto en que le dimos la espalda a nuestros mares, costas y sus protagonistas. Visitar el legado de Padilla a través de esta película es importante, por lo menos, por tres razones o dimensiones: una histórica, una educativa y otra jurídica.
- Una oportunidad histórico-cultural: Visitar la historia marítima colombiana desde sus mares y costas.
La película Padilla es una oportunidad inmejorable de visitar la historia marítima colombiana, escrita desde sus mares, costas y ríos. Colombia es un país marítimo por naturaleza. Contamos con 47 municipios costeros y, de sus 32 departamentos, 12 conectan con el mar. Colombia cuenta con más de 3000 km de costa y casi la mitad de su territorio es marítimo. Sin embargo, vivimos en un país donde uno de cada cuatro colombianos no conoce el mar (Redacción del Tiempo, 20 de octubre de 2009).
Históricamente, el mar ha sido considerado como una masa azul inerte y separada del continente. Contrario a lo que se cree, el mar es una masa azul socialmente viva, llena de representaciones, historia y derecho. Es también hogar de las comunidades marino-costeras, que han forjado una identidad con el mar. Las batallas ocurridas en las aguas del mar Caribe, como la del Lago de Maracaibo (24 de julio de 1823), fueron igual de importantes que las que ocurrieron en el continente (Batalla del Pantano de Vargas y Puente de Boyacá). Hoy caen bombas sobre nuestras aguas del mar Caribe y el océano Pacífico, asesinando a pescadores artesanales pobres. Este hecho debería movilizarnos en torno a una reflexión: Lo que ocurre en el mar es igual de importante a lo que ocurre en el continente.
La historia de Colombia ha sido escrita desde un espacio geográficamente situado: el continente. Esta película puede ser un instrumento que puede movilizar y fortalecer la conciencia marítima de los colombianos, o por lo menos, acercarnos a la historia azul de Colombia, escrita desde sus mares y costas.
En resumen, esta película y el legado de PADILLA representan una oportunidad para reflexionar sobre qué tan marítimo es nuestro país y el papel del sistema educativo colombiano en la formación de conciencia y cultura marítima.
- Una oportunidad educativa: Hacía un enfoque marino-costero en la enseñanza de la historia y el sistema educativo colombiano.
En Colombia, existe un vacío o escasa inclusión de contenidos claros y sistemáticos sobre el territorio marino-costero en los entornos escolares. Los Lineamientos Curriculares de Ciencias Naturales (1998), los Lineamientos Curriculares de Ciencias Sociales (2002), Estándares Básicos de Competencias para las dos áreas (2006), los Derechos Básicos de Aprendizaje de Ciencias Naturales (2016) y las Mallas de Aprendizaje de Ciencias Naturales (2017) no establecen lineamientos claros sobre el territorio marino-costero colombiano. Esta falta de contenidos claros se debe en parte a la autonomía institucional concedida por los artículos 23 y 77 de la Ley General de Educación, Ley 115 de 1994, en la elaboración de la propuesta curricular desde las necesidades del contexto y que se encuentran descritas en los DBA. Esta falta de contenidos mínimos y específicos en asuntos marino-costeros da cuenta de la urgencia de la adopción de un enfoque marino-costero en la enseñanza de la historia y su implementación transversal en el sistema educativo colombiano.
La suerte de Padilla es similar al abandono de las escuelas rurales, muchas de ellas ubicadas en zonas costeras colombianas. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE (2023), el 26,7 % de los niños y jóvenes en edad escolar que habitan en áreas rurales tienen menos probabilidades de completar su educación secundaria en comparación con sus pares urbanos. En concordancia con lo anterior, un estudio señala que en las instituciones educativas rurales se evidencian serios problemas de infraestructura y de servicios básicos, como electricidad, agua potable e internet. El 69 % de estas instituciones no dispone de conexión a internet. En conclusión, las instituciones educativas donde se forman los herederos y herederas del Almirante Padilla no cuentan con las condiciones materiales mínimas, si se compara con sus pares, los contextos escolares urbanos.
¿Existen pueblos marino-costeros en Colombia? ¿Dónde están? ¿Quiénes son? ¿Cuál ha sido su aporte en la historia de Colombia? Una de mis apuestas ha sido promover la inclusión de un enfoque marino costero en el sistema educativo colombiano. El cine puede servir como un recurso educativo valioso para crear ciudadanías marinas y fortalecer la conciencia marítima en los entornos escolares. Al igual que el cine, fenómenos tan dinámicos como el turismo, [1] podrían ser aliados en la consecución e inclusión de un enfoque marino-costero en los procesos curriculares de aprendizaje y enseñanza al interior del sistema educativo colombiano.
- Una oportunidad jurídica: Hacia la materialización de una justicia marino-costera en Colombia.
Velar por el cumplimiento y adopción de la normatividad en asuntos marino-costeros no es solo hacerle el quite a la eficacia simbólica de derecho, en palabras del profesor Mauricio Villegas; es un asunto de justicia marino-costera. La realización de la película Padilla posee un respaldo jurídico sólido como fundamento. En el gobierno del expresidente Iván Duque se sancionó la Ley 2012 de 2019, mediante la cual se declaró el 24 de julio como Día de la Armada de Colombia y Colombia se vinculó a la conmemoración de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, celebrada desde su declaración por ambos países: Colombia y Venezuela. Más tarde, durante los primeros años del actual gobierno, se tramitó y sancionó por el presidente Gustavo Petro y con el impulso de la ministra de Educación de aquel entonces, Aura Vergara Figueroa, la Ley 2234 del 2023, por medio de la cual se asciende de manera póstuma y honorífica al almirante José Padilla López al grado de Gran Almirante de la Nación. En su articulado se ordena promover el conocimiento y el amor al territorio hídrico, sus mares, sus vertientes y las instituciones que los protegen. También se ordena que cada 2 de octubre se celebre el legado y memoria del Almirante Padilla como gran héroe naval, a través de actos educativos en instituciones públicas de carácter policial, militar y en el Congreso de la República.
La Ley 2234 de 2023 no puede ser una letra muerta como otros instrumentos jurídicos del sistema jurídico colombiano; iniciativas como la película de “PADILLA” son una oportunidad que le otorga vida, dinamismo y aplicación material de la normativa colombiana en asuntos marino-costeros. En ocasiones, el arte puede mover fibras emocionales que son esquivas a los efectos limitados del frío texto normativo de una ley. La justicia marina costera en Colombia y su materialización deben ir acompañadas de la revisión de los procesos curriculares de enseñanza y aprendizaje al interior de las Facultades de Derecho en el país. ¿Para cuándo el derecho marítimo en el currículo de las Facultades de Derecho? ¿Cuál es la oferta marítima disponible a los juristas colombianos en su proceso de formación? ¿Cómo defender a Colombia y su mar territorial con juristas que no conocen el mar y cuya oferta educativa en estos temas es bastante reducida?
- Más que un punto de llegada, es un punto de partida.
La película de PADILLA va más allá de la proyección de una producción; este esfuerzo debe ir acompañado de un compromiso serio y de largo aliento de parte del Estado colombiano por la generación de cultura marítima en las infancias y juventudes colombianas, la aplicación de un enfoque marino-costero en el sistema educativo y la materialización de una justicia curricular marino-costera en el sistema educativo escolar y superior. Aunque es una proyección que nace desde la iniciativa privada, la política educativa colombiana debe aprovechar esta coyuntura para revisar la deuda histórica no solo con Padilla, sino con el país marítimo que aún nos negamos a mirar de frente y en serio.
[1] Orobio Valencia, A. A. (2025). Maritorio y turismo comunitario: aprender-enseñar para la justicia curricular marino-costera. El caso del Consejo Comunitario de La Plata–Bahía Málaga. Bogotá, Colombia: Universidad Pedagógica Nacional.
[*] Anderson Arley Orobio Valencia: CEO & Cofounder de LEYARTech: Por la innovación jurídica y justicia marino costera. Director General de la Escuela Étnica de Asuntos Internacionales, Turismo e Innovación Diplomática. Abogado de la Universidad Nacional de Colombia. Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional. Especialista en Estudios afrolationamericanos y caribeños de CLACSO. Especialista en Derecho Constitucional Universidad Externado de Colombia. Miembro del Grupo de Jóvenes por el Estado de Derecho del programa Estado de Derecho para Latinoamérica.
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