No todo está dicho

Por Última actualización: 23/12/2025

Vamos cerrando el año con un par de encuestas electorales que ponen a Iván Cepeda y a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, muy lejos de ellos, Sergio Fajardo y los demás. El primero, solo ha esbozado ser la continuidad del actual gobierno; y el segundo ha planteado que derruirá lo cimentado en este cuatrienio y que destripará a la izquierda y al progresismo.

Ni ser la continuidad ni la antítesis de un gobierno pueden ser propuestas serias de un candidato presidencial de cara a un país. Ni Cepeda ni de la Espriella le han planteado con fundamento a la nación sus fórmulas en las diversas materias que aquejan al país. Más allá de lo retorico y del autoelogio, los candidatos no pueden quedarse en frases o categorías vacías que adornan la galería, pero que no dan luces de cómo sería un eventual gobierno suyo. Tanto la Revolución Ética y la derrota de la pobreza de Cepeda, como la defensa de la patria que cacarea de la Espriella son planteamientos abstractos que no definen cuáles serían las líneas de su acción de gobierno.

Los colombianos deben exigir altura y responsabilidad a los candidatos. Los gremios, la academia, los sindicatos, el movimiento estudiantil, las organizaciones sociales, y en suma las fuerzas vivas de la sociedad civil deben convocar un debate permanente, abierto y público sobre el país, en el que los candidatos propongan sus ideas para hacerle frente a la multiplicidad de crisis que atraviesan la sociedad colombiana.

Permitir que la ciudadanía escrute sin límites el pensamiento de los candidatos es el inicio de una elección consciente. Las encuestas recientes son claras en marcar que quienes aun no saben por quién votar, y los que votarán por precandidatos que seguramente se bajarán de sus candidaturas inviables desde su anuncio, podrán inclinar la intención de voto a otro candidato distinto de los que hoy encabezan. Todo dependerá de la exposición de ideas que la nación reclamará cada vez más.

El Gobierno Petro dejará un enorme legado histórico en materia de igualdad y fortalecimiento de la democracia en Colombia; sin embargo, hubo muchas decisiones alejadas de los planteamientos de campaña del actual presidente, y acciones que contradijeron el espíritu democrático que encarna la izquierda y el progresismo. Por tal razón, plantear la continuidad o la oposición del proyecto político a rajatabla no es suficiente para ganarse el voto mayoritario de la nación.

Seguramente en los próximos meses con menos candidatos y con un debate continuo, las tendencias electorales bajen o suban de acuerdo a la consistencia de las ideas. El fenómeno de masas que movió Petro en su última campaña, no ocurrirá ni de un lado ni del otro. Las circunstancias son distintas. Cepeda deberá demostrar que tiene una idea de país más allá de continuismo; y, por el otro lado, es absolutamente improbable que se proponga algo distinto a la gobernanza por la vía del autoritarismo antidemocrático. Por el lado del centro, podría tomar fuerza y desplazar al candidato menos coherente de los que están en la punta.

¡Amanecerá y veremos!

Feliz navidad y próspero año 2026 a los lectores de www.diaspora.com.co

Sobre el Autor: John Jairo Blandón Mena

John Jairo Blandón Mena