Los usos [delictivos] de la inteligencia artificial

Por Última actualización: 18/09/2026

Los usos de la inteligencia artificial, elecciones presidenciales en 2026 y el delito cibernético

Las elecciones presidenciales en Colombia estuvieron marcadas por el uso exagerado de la inteligencia artificial (IA). Sin dudas, la IA será cada vez más parte de nuestra vida cotidiana pues, sus avances también han contribuido a la evolución de ciertos servicios y sistemas en las sociedades contemporáneas. Sin embargo, en esta nota nos detendremos en el uso indebido y delictivo de la inteligencia artificial en el marco de las elecciones presidenciales colombianas en 2026. El uso inapropiado de la IA hoy configura un alto riesgo para las democracias en el mundo como se ha venido advirtiendo desde hace algunos años.

La inteligencia artificial (IA) es un invento humano, campo de investigación y creación informático (software y hardware) que busca desarrollar sistemas automáticos para la realización de tareas regularmente realizadas por seres humanos en su inteligencia. La IA hoy impacta nuestras vidas de múltiples maneras: podríamos tomar en consideración las numerosas aplicaciones para las traducciones, tutorías en idiomas, producción musical, diseños arquitectónicos, planeación, resúmenes de obras, agilización de procesos en salud, automatización de tareas repetitivas, innovación, productividad, etc.

No obstante, también es importante mencionar que la evolución de las IA hoy representa diversos riesgos en las sociedades. Por un lado, paulatinamente la IA está llevando a la humanidad a la robotización de la humanidad; esto es, la estandarización y automatización de lo que nos hace humanos y personas en nuestras individualidades: lenguaje, sentimiento, emociones, pensamientos, personalidades, fisionomías e imágenes. Asimismo, la automatización de algunos oficios llevará a millones de personas al desempleo en el mundo. Nada favorable para sociedades como la colombiana, la cual presenta aún indicadores altos en desempleo con elevados costos sociales y económicos.

También, es fundamental llamar la atención sobre los impactos de su uso frente al medio ambiente. Sobre esto último, la consciencia está apenas emergiendo. No nos hemos ocupado del destino y procesamiento de tantas fotos, videos, documentos, diseños, etc. Del mismo modo, recientemente, hemos sido alertados sobre las dimensiones que está tomando la creación y el uso de la inteligencia artificial con crecientes niveles de autonomía para el jaqueo de información, ataques cibernéticos e incluso la manipulación de armas nucleares y de destrucción masiva.

Durante las elecciones colombianas en 2026, los ciudadanos enfrentamos la más agresiva campaña presidencial mediada por inteligencia artificial. Los usos van desde la capacidad creativa e imaginativa para posicionar una imagen e ideas hasta los usos delictivos para manipular, calumniar, confundir, despolitizar, deshistorizar y reducir el mundo de las ideas y los debates sobre propuestas de país.

Es lamentable para la democracia colombiana presenciar u observar pocos debates de altura que pudieran demarcar la visión de país en cada candidato y animar las decisiones informadas de los votantes. Sí, al contrario, se multiplicaron las intervenciones mediadas con IA sin ideas, sin propuestas, sin contenido, sin sustancia, fundamentalmente por el candidato que representaba la extrema derecha. Abundó el grito, la propaganda, el espectáculo vacío y lo mediático. Esto desplazó lo que tanto se repitió: la idea de patria, (aunque no son muy devoto de ella) o la perspectiva de país y nación.

Se creó una realidad paralela similar a la de los años 2002-2010, cuando mucha gente que no tenía finca ni carro iniciaba a manifestar que gracias a la “seguridad democrática había podido regresar a su finca” o cuando se presentó el plebiscito por la paz en el gobierno Santos y la gente relacionó este con “la promoción de una ideología de género con poder homosexualizador generalizante” o, más recientemente, cuando mucha gente se armó para supuestamente “defenderse de los venezolanos que se iban a meter a los conjuntos residenciales”.

Así, emergieron “expertos” formados con videos de TikTok mediados por IA en economía, historia de la violencia, ambiente, educación y política a “ilustrar” aún premios nobeles, científicos, políticos e intelectuales versados en estas ramas que, según ellos, estarían equivocados en temas como cambio climático, redistribución de la riqueza, desigualdad, democratización de la tierra, educación, derechos humanos, fortalecimiento del Estado y construcción de paz. Es más, se instauró en la conciencia de la gente que hablar de estos temas estaba relacionado con discursos y actos de “guerrilleros” y “criminales”. De este modo, se instaló además en el cerebro de millones de colombianos el fanatismo extremo que, apalancado por la politiquería a nombre de Dios en ciertas regiones, dio lugar de reconocimiento a quien se convirtiera después en jefe de Estado a partir del abismo representado en tres páginas como plan de gobierno y centenares de videos mediados por IA.

Finalmente, se promovió un miedo contra la izquierda y el progresismo, su candidato y líderes, con videos manipulados con IA que mucha gente creyó. En algunos de ellos, se presentaba al candidato presidencial Cepeda supuestamente “maldiciendo, expresándose con palabras soeces y haciendo referencia a las acciones de venganza que tomaría contra estas ciudades de ser elegido presidente”. En otros videos, se hablaba de la pretendida pertenencia de él y de su padre a grupos guerrilleros. También, Cepeda, el presidente Petro y otros líderes del Pacto por la Vida fueron presentados con rostros desfigurados y “diabolizados”, tarea que la Revista Semana, de extrema derecha, había iniciado desde la campaña del año 2018.

Algo totalmente distante de la realidad y de la trayectoria política del excandidato presidencial y líderes del pacto por la vida. Entonces, aunque miles de personas votaron de manera muy consciente por la apuesta de extrema derecha porque esto satisface sus intereses y se apega a sus “valores”, otra buena parte siguió los ecos de la prensa tradicional y la propaganda que hicieron contra el gobierno del cambio y un muy importante sector, como durante el plebiscito, votó con odio, desinformación, “expertos” manipulados y sin la mínima idea de sus intereses como pueblo.

El uso delictivo de la IA por algunos sectores es una amenaza para la sociedad y para los sistemas democráticos, o aquellos que aspiran algún día a serlo. Hoy, la IA nos enfrenta a una importante crisis, la crisis de la verdad. Gran parte de la sociedad colombiana hoy no distingue entre la realidad y la inteligencia artificial. De manera que puede tomar un video de TikTok mediado por AI y considerarlo una referencia científica para temas económicos o de cualquier índole.

Las granjas digitales y las bodegas de bots están dictando la realidad, emociones, creencias y pensamientos a millones de personas en Colombia y en el mundo. Y su nivel de impacto manipulativo electoral y psico-socio-emocional hoy alcanza niveles que deben preocuparnos y ocuparnos. La IA es una puerta de par en par al injerencismo y la manipulación electoral. Es fundamental ejercer control y penalizar estos delitos. Así como las plataformas sociales y la IA inducen a la reducción de los sistemas de pensamiento crítico colectivo e individual, también inducen el sujeto a labrar su propia muerte.

Por: Yeison Arcadio Meneses Copete

Ecomágicopensador.