Las y los maestros

Por: Arleison Arcos Rivas

Esta semana el país vivió una nueva e inusitada convocatoria a paro nacional del magisterio “en defensa de la vida, democracia, salud, paz y el Estado Social de Derecho”, en un contexto en el que los edificios escolares están cerrados, la labor docente se realiza bajo la mediación de plataformas informáticas y el ministerio de Educación presiona para que se retorne bajo un etéreo plan de alternancia o semipresencialidad, sin que se garanticen mejoramientos, condiciones y recursos para asegurar la vida y la salud de niñas, niños, jóvenes y adultos.

Las prácticas de aprendizaje en casa implementadas a consecuencia de un virus que desnudó la precariedad informática y de conectividad en el país e hizo mucho más visibles los altos niveles de desigualdad económica que la escuela palía, han venido a reiterar que los colegios presentan una alta dependencia de una fuerza de trabajo humana imposible de ser reemplazada por máquinas, programas o plataformas, por muy creciente y notoria que resulte su incorporación como instrumentos técnicos al servicio de la docencia y del aprendizaje; como ha quedado expuesto en este contexto de virtualización educativa.

Ante las advertencias de lo inconveniente que resulta aplicar alternancia educativa sin garantías para la salud y la vida, la jauría especializada en fomentar el odio a FECODE inmediatamente se ha lanzado contra las y los docentes, acusándoles de no querer trabajar pero sí ‘cobrar por hacer nada’; olvidando que el magisterio ha estado y seguirá estando mal pago, no sólo a consecuencia del carácter residual con el que se asume su oficio en un sistema que social, política y económicamente toma la escuela como un espacio de socialización semejante o parecido a la casa en el que las maestras, especialmente, son relegadas a una especie de sustitución maternal en los primeros años formativos y los maestros suelen ser vistos, en el mejor de los casos, como informadores instruidos. Bajo este pensamiento, desde Mileto hasta hoy, a los maestros se les paga poco, porque sonreír, acariciar y cuidar no cuesta.

El maestro, en términos de la economía del capital, es un instrumento de trabajo que no produce bienes materiales, sino simbólicos; es decir, aquellos que no incrementan las cuentas ni sirven para rentabilizar. Por eso miden su trabajo en términos de costos y no de beneficios, pues en principio no contribuyen a elevar la tasa de ganancia de los capitalistas. De hecho, Adam Smith, orientando su teoría del valor sobre la base del coste de producción, insiste en pagar poco a los maestros; es más, pagar nada y hacerles dependientes de la renta causada por el oficio mismo. 

Para la jauría antimagisterial en las redes sociales, opinadores desinformados tanto como aviesos expertos, el enclaustramiento de los niños, niñas y jóvenes en los hogares no sólo estaría generando graves problemas en el desarrollo de la personalidad y la socialización sino que además tendrá futuras repercusiones en las mediciones de la empleabilidad y productividad, afirman con aires de pitonisos; incluso desde organismos multilaterales que presagian dramáticas involuciones en la prosecución de objetivos del desarrollo en el ámbito educativo.

Aunque aún no es tiempo de balances, aunque se conceda validez a tal argumento, lo que no resulta claro es cómo puede asegurarse la contención del contagio bajo cualquier medida de retorno no convencional a las aulas. Cabe recordar a esos mismos opinadores y expertos que las instalaciones de la escuela pública son calamitosas, presentan notorios deterioros en su dotación y en buena medida sus infraestructuras no sólo son obsoletas sino peligrosas, y han resultado apenas útiles como cubículos de contención infantil y juvenil.

Tampoco resulta claro cuál sería el efecto productivo real del retorno a los edificios escolares bajo alternancia, toda vez que, al consultar a las familias, en su gran mayoría manifiestan que no enviarán a sus hijos e hijas a la escuela y que prefieren que sigan bajo formas de acompañamiento en la virtualidad; la cual ha dependido casi por entero de la solidaridad y generosidad de maestras, maestros y directivos que han dispuesto sus recursos informáticos (y no pocas veces sus ingresos y hasta sus casas) para facilitar apoyos a sus estudiantes más necesitados y desconectados.

En este contexto de pandemia, trabajando desde sus casas, las y los maestros han provocado un sismo en las rutinas educativas, innovando conscientemente en sus metodologías, promoviendo procesos de integración curricular y planeación articulada, reeditando experiencias exitosas compartidas entre contextos similares, observando a sus pares y aprendiendo de quienes proveen a la escuela experiencias seductoras emocional y académicamente, robusteciendo acciones de profesionalización y mejoramiento institucional.

En la actual hora, vendría bien que nos concentráramos en articular un proyecto público educativo, hoy inexistente, que debe partir por entender la labor del magisterio como un asunto de seguridad nacional que requiere una política educativa de alta inversión, la promoción de su cualificación, el fortalecimiento de su solvencia intelectual y la generación de garantías para su desempeño ocupacional con pertinencia en instalaciones adecuadas; para que el país cuente con generaciones de nuevos ciudadanos cualificados en artes, saberes y prácticas que abran sus expectativas y posibilidades para actuar y relacionarse exitosamente en diferentes entornos sociales, no sólo en el de los mercados productivos, con o sin pandemia.

Sobre el autor

Arleison Arcos Rivas. Activista afrodescendiente. Defensor de la vida, el territorio y la educación pública. Directivo, Docente e investigador social. Licenciado en Filosofía. Especialista en Políticas Públicas. Magister en Ciencia Política. Magister en Gobierno y Gestión Pública. Doctor en Educación. Cdto. en el doctorado en Ciencias Humanas y Sociales. Es autor y coautor de varios libros y artículos en torno a los estudios de la afrodescendencia. Rector de la IE Santa Fe – Cali.
Leer más

Contáctanos

¡Escríbenos!

CONTACTO

Suscríbete

Recibe en tu correo electrónico las últimas columnas de opinión de Diaspora.

[newsletter_form]

Comentarios

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificar de
guest
0 Comments
Retroalimentación En Línea
Ver todos los comentarios

Artículos recientes

VER MÁS
Ir a Arriba