La Minga: la fuerza y la organización para confrontar la violencia

Por: Oscar David Montero De La Rosa[i]

 

 Nos movemos con la fuerza de la Tierra,

o nos seguirán echando tierra.

Vivimos en un país convulsionado en medio de la “pandemia COVID-19 y peor aún en lo que se ha denominado cuarentena. Un confinamiento que tiene la intencionalidad de “proteger la vida” a las y los ciudadanos y reducir el número de contagios y muertes por COVID-19. Al mismo tiempo, observamos que no existen suficientes esfuerzos para cuidar y proteger a las y los líderes sociales, autoridades étnicas, sindicalistas, etc., ante el recrudecimiento de las violencias que nos ha mantenido en una crisis humanitaria que no vislumbra un fin en el país. 

Llega la Minga, ese trabajo comunitario y colectivo que junta a todos y todas para un objetivo en común, ese de salvar vidas, de salvaguardar la casa grande. Muchos dirán y se preguntarán: ¿De nuevo los indígenas van a tomar la Panamericana?, ¿Qué irresponsables en medio de la crisis sanitaria?; serán las preguntas que muchos se harán, pero que muchos no se arriesgaran a saber y estar allí avivando, acompañando y entendiendo que la construcción del país no es solo en el Congreso, sino también allá en la vereda, en lo rural y en el asfalto caliente al calor de la gente movilizada y en estos tiempos con tapabocas, para cuidarnos, más no para callarnos.

Son muchos las y los que caminaron y hoy es lo mínimo que podemos hacer desde las selvas de nuestros territorios, pero también desde la selva de cemento, es hora de seguir haciéndolo, es hora de seguir llevando con fuerza y con dignidad nuestras luchas y resistencias.

No es para menos, la crisis humanitaria que vivimos en el país con más de 66 masacres en el año 2020, el incumplimiento del Acuerdo de Paz, la captación del Estado Social de Derecho, los múltiples y reiterados incumplimientos de los acuerdos pactados con el gobierno nacional, estos agravios son el motivo por el cual en medio de la pandemia decidimos salir a la calle. Ya el Pueblo Misak Misak, los hijos el agua y los sueños en medio de una movilización por el rechazo a los acontecimientos de violencia ocurridos a diario en el departamento del Cauca y en Colombia, dieron la primera puntada, y no cualquiera: un gesto sin precedentes en la historia reciente de Colombia y en América Latina; el mensaje fue fuerte y contundente: recuperar la tierra para recuperarlo todo, descolonizar el pensamiento y los sitios sagrados de los Pueblos Indígenas en donde se impuso el opresor, el genocida, al que le rinden “pleitesía”, a los que se les recuerdan como vencedores, héroes; borrando por completo la memoria de los Pueblos.

Estudiantes, académicos, campesinos, afros, jóvenes, mujeres y otros Pueblos Indígenas como los Sikuani en los Llanos orientales, igualmente en medio de esta crisis han sentado su voz de protesta por la regresividad de los derechos fundamentales de los colombianos, por el regreso de la violencia a la cual queríamos voltear la página.

Una vez más la fuerza de la Minga del 2004, del 2006, del 2008 con la caminata desde el Cauca a Cali y posteriormente a Bogotá, siguen marcando el camino, retomado nuevamente con la Minga del 2013 y seguidamente una por cada casi año siguiente hasta el día de hoy con la convocatoria desde suroccidente a una Minga nacional política, con día de inicio el 10 de octubre de 2020. Cada Minga trae sus acuerdos a cuestas y sus reivindicaciones justas por reducir las brechas de desigualdad en Colombia.

En las últimas dos décadas el país ha estado movilizado en contra del paramilitarismo, la corrupción, la privatización de los derechos, la criminalización de la protesta social; y esta no es la excepción; nos movilizamos además por los incumplimientos de la Minga Nacional de la Delfina y la Minga del Sur Occidente de Monterilla del año 2019, movilizaciones donde se le ha insistido al gobierno nacional dos políticas trascendentales para la pervivencia de los Pueblos Indígenas: la implementación del Acuerdo Final de Paz, especialmente el Capítulo Étnico donde los avances no son significativos para la relevancia del tratado de paz y la implementación de los 216 acuerdos del Plan Nacional de Desarrollo – Capítulo Indígena.  Ambos donde está demostrado que por parte del Gobierno del presidente Iván Duque NO existe: Voluntad política, adecuación institucional y mucho menos presupuestal para cumplir lo acordado.

Las Mingas no son coyunturales, siempre estamos en Minga, sembrando, danzando, en rituales y ceremonias, la Minga no solo se suscribe en una movilización; la Minga es un llamado de unidad, de fuerza, de lucha y resistencia para salvaguardarnos como comunidad en nuestros territorios ancestrales; la pandemia nos llevó a Mingas hacia adentro y estas vienen de vuelta hacia afuera a recuperarlo todo. Invitados que la Minga no es solo de los Pueblos Indígenas, la Minga es un espacio político y cultural para reencontrarnos todos los que creemos que la paz es posible en Colombia, es la red donde todos juntos y juntas podemos tejer la Colombia que queremos.

Todos a la Minga

Todos a las calles a defender la Vida, que la dignidad heredada traiga los rastros y rostros de los que nos dejaron ya el camino trochado.

¡Un abrazo de resistencia de un caminante más de este pueblo que camina!

[i] Líder Indígena Kankuamo. Politólogo

Sobre el autor

Columnista invitado
Leer más

Contáctanos

¡Escríbenos!

CONTACTO

Suscríbete

Recibe en tu correo electrónico las últimas columnas de opinión de Diaspora.

[newsletter_form]

Comentarios

0 0 votos
Article Rating
Suscribirse
Notificar de
guest
0 Comments
Retroalimentación En Línea
Ver todos los comentarios

Artículos recientes

VER MÁS
Ir a Arriba