Haití y las reparaciones para los pueblos africanos y afrodescendientes

Por Última actualización: 11/09/2026

La implementación del marco integral de reparaciones para pueblos africanos y afrodescendientes víctimas del crimen mas grave contra la humanidad debe establecer como prioridad, punto de partida y medidor el restablecimiento de la dignidad del pueblo haitiano mediante la construcción de su institucionalidad y la puesta en marcha de acciones, proyectos y programas orientados a transformar la vida de las gentes con metas y plazos concretos.  La gravedad del crimen cometido contra el pueblo haitiano podría ser multiplicado o comprendido en por lo menos dos niveles: esclavitud y colonización, y liberación, neocolonización y necrocapitalismo. Este último superpone la explotación voraz de recursos, la conversión de la persona humana en máquina de producción y la acumulación de riquezas frente al cuidado de la vida, el bienestar para todos y el desarrollo humano.

Haití es indudablemente faro de revolución, libertad, intelectualidad, espiritualidad y muntusofía para la humanidad y, especialmente, para los pueblos africanos y sus diásporas en el mundo. Los valores y sentidos movilizadores de la revolución haitiana reimaginaron el humanismo europeo, embebido del oscurantismo que impone la ideología racista, al desarrollar una fuerza de transformación centrada en la libertad como principio irrenunciable de la vida para toda la humanidad. Tout-Monde. De ahí que este espíritu y bandera se hayan extendido por diversas geografías de las Américas y Caribes, el continente africano y el mundo entero. Entonces, los brazos de la lucha revolucionaria se abrieron para acoger toda la humanidad sin limitaciones, mientras sus ecomágicosentipensares nutrían y reedificaban los sueños de las repúblicas y movimientos emergentes del entonces. Cruzaron océanos, montañas y continentes para dar lugar a una inconmensurable tradición de pensamiento.

Sin embargo, la dimensión trascendental de estos logros es del tamaño de la desgracia impuesta mediante cerco y bloqueo militar y comercial por las potencias que habían sido vencidas por sus ejércitos. El crimen de lesa humanidad cometido contra Haití fue establecido como una práctica criminal “ejemplarizante” a cuentagotas de largo plazo para evitar la insumisión generalizada y mantener “la condición del negro” o “el no ser del negro”. Así se introyectó en la mentalidad de las personas, en parte, la narrativa en contra de la dignidad y la rebeldía de los sujetos y pueblos, sobre todo, si se alza la frente contra las imposiciones de estados poderosos. Algo similar ha vivido el pueblo cubano en las últimas décadas. El bloqueo y cerco se mide en muertos, hambrunas, apagones y limitaciones frente a los derechos fundamentales, pero este será tema de otra nota.

Entonces, retomando el caso haitiano, aunque las potencias inicialmente no lograron su objetivo pues, repúblicas lograron sus independencias con el apoyo haitiano posteriormente, el protagonismo de Haití fue poco a poco borrado de la historia misma de las nuevas Américas y Caribes y, así mismo, la solidaridad entre los pueblos socavada. Luego, al “filo” de las traiciones, conflictos propios, descuidos e infraviolencias lograron forjar divisiones y la nueva Haití quedaría a merced de la necolonización, el necrocapitalismo y la necropolítica global impuestas por las potencias. Hasta la actualidad, la explotación desmesurada de sus riquezas naturales a manos de multinacionales contrasta con las condiciones de vida de la gente, la impagable deuda, los conflictos, las hambrunas, la insalubridad, las masacres, la precariedad, la limitada infraestructura, el mercadeo de la fe, la cooperación para el control del status quo y la miseria de sus gentes.

En este sentido, la Resolución A/80/L.48 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, impulsada por los bloques de los Estados miembros de la Unión Africana y la Comunidad Económica de Estados Latinoamericanos y del Caribe y aprobada el pasado 25 de marzo de 2026, abre un nuevo escenario de posibilidad para que la situación y la CONSTRUCCIÓN de Haití esté en el centro de grandes debates globales de las reparaciones. Por tanto, las medidas de transformación de la arquitectura de gobernanza planetaria, la estructura financiera global y fondo global de reparaciones deben hacer de Haití un caso-Estado modelo para el devenir de las reparaciones. Es importante destacar que la Declaración de Accra del 19 de junio, en el marco de la Conferencia Consultiva de Alto Nivel liderada por el gobierno ghanés resaltó la importancia de revisar el caso particular de la deuda haitiana. Pero el lugar por el que apelamos en este escrito debe estar a la altura de la grandeza haitiana y los daños causados. En consecuencia, deben ser también evaluadas las responsabilidades de estas instituciones de impacto global en la profundización del múltiple crimen de lesa humanidad cometido contra la República de Haití y  establecer medidas con fondos, plazos y objetivos concretos.

Por:

Yeison Arcadio Meneses Copete – Ecomágicosentipensador