El paro Nacional no esta disponible: entre la censura tecnocrática y la dictadura colombiana

Por: Diana Lorena Montaño Riasco

 

Esta historia o contenido ya no está disponible” ha comenzado a destacarse en plataformas como Facebook, Twitter e Instagram frente al retiro de videos, fotografías, opiniones y transmisiones en vivo posteadas por miles de manifestantes en Colombia en lo corrido de los 38 días del Paro Nacional. Dicha tendencia cancelatoria, comenzó a evidenciarse masivamente desde el pasado 6 de mayo, cuando usuarios de estas redes sociales constataron que sus publicaciones habían sido eliminadas. ¡Nos están censurando! Fue la opinión acentuada con vehemencia por usuarios y seguidores; sin embargo, los directivos de estas plataformas sociales imputan la responsabilidad a problemas técnicos generalizados, normatividades para mantener ambientes seguros y algoritmos sensibles a contenidos violentos. ¿es este argumento honesto?  ¿son las redes sociales dependientes de la selección automática e imparcial de algoritmos? ¿son las redes sociales neutrales en el panorama político de las naciones?

Desde mi punto de vista, no hay ningún algoritmo objetivo y neutral, y en esto quiero ser enfática, dado que el algoritmo no se crea y programa así mismo, sino precisa la intervención de un ser humano para seguir “unas instrucciones determinadas para hacer algo”[i] así la cosas, el algoritmo de estas redes sociales no esta siendo sensible al contenido de las protestas del Paro Nacional en Colombia, sino que ha sido programado para eliminar todo contenido relacionado con estas protestas, y a su vez, arrinconar la “relativa libertad online[ii] de la que gozan los usuarios de estas plataformas virtuales. Bajo este panorama, Facebook, Twitter e Instagram parecen estar apuntando a convertirse en el “Gran Firewall” – “Gran corta fuegos” – de la actual desenmascarada dictadura colombiana, removiendo todo contenido no aprobado por el gobierno dictatorial, censurando y vigilando. Lo que, sin lugar a duda, supone una tensión en la garantía de los derechos individuales, que no pueden ser restringidos por los gobernantes como la libertad de expresión, y la protección de los derechos colectivos, donde los intereses del pueblo deben ser amparados como el derecho a la huelga, a la negociación colectiva, a la autodeterminación de los pueblos y a la paz.

Esta tensión entre la garantía de los derechos individuales y la garantía de los derechos colectivos no es una novedad en nuestro país, recordemos las chuzadas telefónicas del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la infiltración en movimientos políticos – ahora en la protesta social- y el reporte de las relaciones personales y familiares de lideres sociales o miembros de oposición para recurrir a amenazas contra sus vidas. De hecho, en el marco del paro Nacional se ha recurrido a amedrentar a manifestantes y participantes de la primera línea a través de mensajes en sus redes sociales, tal y como le sucedió al “Capitán Colombia”, a quién según reportó el periódico el Tiempo “le profirieron amenazas en su contra y le advirtieron que, de seguir en las marchas, atentarán contra la integridad tanto de él como de su bebé[iii]. Estas estrategias retaliación  hacen parte de gobiernos dictatoriales, y nunca serán viables en reales ambientes democráticos. De ahí que, “la tecnología no siempre favorece a quienes pelean contra gobiernos represivos[iv].

Dentro de las herramientas empleadas por dictadores, la tecnología se convirtió en una de las mas codiciadas, en tanto las redes no pueden estar aisladas de las realidades sociopolíticas de sus países y del mundo, y los gobiernos dictatoriales lo saben, por ello, a través de la censura han tratado de controlar las redes sociales. Dado que, “En los últimos 20 años, protestas han derrocado a 10 de 40 autocracias alrededor del mundo. Éstas representan una de las principales amenazas para cualquier régimen autoritario[v]

De modo que, ¿qué hacer frente a la censura de las redes sociales y gobiernos dictatoriales? Sin receta para viralizar aún, pero con ingredientes determinantes para lograr nuestro rechazo a esta “cultura de la cancelación”, traigo como relevantes los siguientes consejos a corto plazo, debemos mantener nuestro rechazo vehemente a todo argumento que justifique la censura por parte de las redes sociales y la burocracia colombiana; protestar contra la censura y abrir canales de discusión y comunicación alternativos; y nunca ceder nuestro ejercicio de la libertad, que es nuestro poder. Luis Razeto, expresó “la única manera de ejercer la libertad es ejerciéndola, debemos actuar olvidándonos de que existe la censura”[vi], porque si le tememos, habremos perdido nuestro poder.

¡Todo el poder para el pueblo![vii].

[i] https://www.efe.com/efe/espana/efefuturo/neutrales-y-objetivos-los-algoritmos-tambien-son-racistas-machistas/50000905-3123317}

[ii] http://circuloeuromediterraneo.org/dictaduras-digitales/   

[iii] https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/por-whatsapp-amenazan-de-muerte-al-capitan-colombia-en-popayan-590178

[iv] http://circuloeuromediterraneo.org/dictaduras-digitales/

[v] http://circuloeuromediterraneo.org/dictaduras-digitales/

[vi] https://www.youtube.com/watch?v=J5tYulSj-Eo

[vii] Consigna del Partido de las Panteras Negras en USA.

Sobre el autor

Con ascendencia guapireña, nacida en Bogotá. Estudió en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, graduándose como Licenciada en Lengua Castellana y Humanidades. fue becaria del programa de inglés Martin Luther King Junior. Desde el 2004 comenzó su camino como activista en el movimiento afrocolombiano en el Colectivo de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos (CEUNA). La apuesta de construcción colectiva desde fraternidad y la espiritualidad, son un lugar de enunciación en su vida. Por lo que, actualmente, se nutre compartiendo reflexiones, con otras hermanas, sobre la fuerza vital en la creación y transformación de las opresiones de las mujeres negras dentro del espacio de Colectiva Matamba Acción Afrodiaspórica; apoya la “ Escuela Yemayá” proceso emancipador que se adelantan en Bogotá con la fundación CISPAC, enseñándoles sobre la historia de África y su diáspora en Colombia a niñas, niños y jóvenes afrocolombianas; y, también se sostiene cada día de su existencia por la presencia y comunicación con sus ancestras y ancestros a través del escenario espiritual “Templo Sobrevivientes de África”.
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