El lugar de la vicepresidenta

15 de septiembre de 2022

Por: Arleison Arcos Rivas

Luego de una marcada y significativa participación en la contienda electoral más diversa y sorpresiva de las últimas décadas, Francia Márquez ha pasado prácticamente en silencio en este primer mes del gobierno conformado junto a Gustavo Petro. La situación puede ser ilustrativa del inicio de una nueva administración, e incluso podría parecer normal en un país en el que la Vicepresidencia no tiene cartera específica, no tiene funciones gubernamentales preconcebidas, no puede asumir funciones de Ministro Delegatario, y sólo reemplaza al Presidente ante faltas temporales o absolutas. En el caso de Márquez, en las últimas semanas ha venido creciendo la sensación de que está siendo postergada por el actual mandatario. Sin embargo, las noticias de última hora parece que prometen lo contrario.

No cabe duda de que la figura de Márquez es emblemática y significativamente importante en el contexto internacional en el que ha recibido notorios reconocimientos, premios y distinciones que amplifican las causas con las que se la reconoce como una de las mujeres, afrodescendientes, activista y ambientalista más influyente del mundo. En el país, destacada por su vinculación interseccional, su trayectoria de movilización, y el liderazgo en el Proceso de Comunidades Negras; resulta reciente su posicionamiento en el ejercicio político, al ganarse un sitial histórico como la segunda mujer afrodescendiente que ha aspirado a la Presidencia y la primera en llegar a la posición que la destaca en el momento. 

Tal vez por ello cueste todavía verla floreciendo en un gobierno que, luego del victorioso enlace, obediente de la consulta interpartidista del Pacto Histórico, ha debido reacomodar sus fuerzas para entrar en diálogo con sectores tradicionales de la política que le aseguren la cómoda mayoría de la que hoy goza. Esa fue la prioridad desde el 19 de junio, buscando que esa variopinta cofradía legislativa alcance para pasar las principales reformas esbozadas en campaña, mientras empiezan las pujas y operaciones de fragmentación por las candidaturas en las elecciones regionales.

También resalta en este, en apariencia tímido estreno, el necesario cambio de ruta que implica asumir un nuevo rol, adquirir el tono que se requiere y poner la modulación necesaria para el encuadre en lo que va del movimiento ambientalista y el agite social al accionar ejecutivo gubernamental. Un primer encontronazo ya se vivió con el movimiento de recuperación de tierras y esta semana con el anuncio de apoyo a un paro de la rama judicial; mientras padece un marcado envenenamiento mediático en su contra.

Sumado al hecho de que Francia no proviene de la raíz petrista en la Colombia Humana y que, estando en el Pacto Histórico, obtuvo su aval por el Polo Democrático, la Vicepresidenta se encuentra en una posición incómoda sin representantes directos en el gabinete ministerial; elevando sus peticiones y reclamos sobre el mérito que le llevó a su cargo, al no contar con representantes propios que la respalden.

En este escenario, el movimiento Soy Porque Somos deberá sopesar las próximas jugadas políticas con mayor cuidado del que tuvo al retirarse del Pacto Histórico alegando incumplimiento de los acuerdos, descuidando que dejaba a su líder sin escuderas ni alfiles en el Congreso. Tamaño desacierto se nota hoy al no poder exigir mayor espacio gubernamental sin tener cartas influyentes en el juego decisional. Aunque está por verse la capacidad acumulada de las mujeres y hombres que componen el movimiento, y su potencialidad para activarse en la agitación electorera cercana, prepararse para la disputa en las elecciones municipales y departamentales podría fortalecer la prestancia política de la Vicepresidenta y hacerla sonar con nombre propio en la baraja ejecutiva.

Petro tiene que tener cuidado y proceder con cautela: Aun sin mayor representación en el legislativo, Francia Márquez no es ninguna bisagra herrumbrosa y, menos aún, una figura decorativa. Su voz se amplifica en las regiones, tiene eco en las redes sociales, le abre agendas en múltiples escenarios, figura en diferentes directorios telefónicos de valor, y cuenta con amplia aceptación nacional e internacional.

Así parece haberlo interpretado y, por ello, resultaba urgente que asignara un espacio ejecutivo propio que visibilice y eleve el protagonismo de Francia en su gobierno; mucho más al contar con una base de votantes mayoritariamente afrodescendientes, mujeres, sectores populares y campesinos, que se cansan rápido de esperar, porque tienen claro que ya no quieren esperar más.

Aunque ya se anuncia que la Vicepresidenta liderará los Diálogos Regionales Vinculantes que alimentarán el Plan Nacional de Desarrollo, y apenas el martes anterior se dio a conocer el decreto con el que se le asignan un conjunto de acciones de coordinación interinstitucional, todavía queda en ciernes su articulación en el propósito de que se convierta en la puerta de entrada al ministerio de la igualdad que se reclama en las asignaciones a Márquez.

La misión institucional encomendada apunta a “coordinar la ejecución e implementación de políticas públicas, para garantizar el goce efectivo del derecho a la igualdad; el cumplimiento de los principios de no discriminación y no regresividad; la defensa de los sujetos de especial protección constitucional y de grupos discriminados o marginados”. Semejante tarea implica conjugar las diferentes acciones emprendidas y a emprender para el fomento del mejoramiento y la promoción del bienestar en los territorios y con los públicos vinculados a los diferentes planes para el desarrollo del Pacífico.

Tales esfuerzos y gestiones deberán contar con la voluntad de disponer e invertir las cuantías presupuestadas para que, efectivamente, el protagonismo de la Vicepresidencia pueda resultar significativo en el tira y afloje de las ejecutorias sectoriales, que acumulan el desgano y el descrédito de las inacciones de los gobiernos anteriores. Hoy, sin afirmar su esterilidad, entre comunidades, liderazgos y autoridades locales crece la desazón por reiterados incumplimientos que dejan a Francia expuesta a un gran chubasco, así como también podría significar que por vez primera la región cuente con línea directa sobre el querer presidencial por su prosperidad.

El reciente anuncio de misiones confiadas Francia Márquez no confirma la promesa del Ministerio de la Igualdad. Petro lo sabe y, precisamente por ello, alegó que la faena que le asigna va más allá de repartir las limosnas y monedas en la dirección de Prosperidad Social. En un país tan desigual, imaginar que la gubernamentalidad pueda apuntalar desde la Vicepresidencia el cuidado, la protección y la salvaguarda de derechos que provoquen igualdad en nuestra sociedad, es todo un reto.

Esperemos que el reciente anuncio mandatorio constituya una oportunidad propicia y efectiva para que el país le encuentre lugar a la Vicepresidencia, de manera que tal figura tenga asignaciones y oficio propio, y sus funciones queden firmemente vinculadas a la agenda misma de la presidencia, tal como se desprende de la fórmula electoral de la que proceden.

El lugar de la vicepresidencia

Sobre el autor

Arleison Arcos Rivas. Activista afrodescendiente. Defensor de la vida, el territorio y la educación pública. Docente universitario, consultor e investigador social. Licenciado en Filosofía de la Universidad Santo Tomas. Magister en Ciencia Política de la Universidad de Antioquia. Doctor en Educación. Aspirante a doctor en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia. Rector de la IE Santa Fe. Coautor del libro. Afrodescendencia: herederos de una tradición libertaria. Ediciones desde abajo. 2015. Autor del libro: Ser como ellos. Esclavización, cimarronaje y republicanismo en el siglo XIX en Colombia. Ed. Colectivo de Investigaciones Afrocolombianas, 2014. Autor del libro: Ciudadanía armada: aportes a la interpretación de procesos de defensa y aseguramiento comunitario en Medellín: el caso de las milicias populares. Edumed, 2005.
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