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Economías eclipsadas por modelos de exterminio cultural

Por Última actualización: 19/09/2026

 

¿Recuerdas cuándo se referenciaba a Colombia como un país “Subdesarrollado”? En esta misma categoría se encontraban todos los países latinoamericanos y caribeños, al igual que cada país del continente africano.  “El Subdesarrollo” se convirtió en la manera despectiva de hacer alusión a todas aquellas economías que estaban por fuera de los marcos referenciales del “pensamiento económico dominante”, con propensión a la universalización.

¿Quiénes ensalzaban ese “pensamiento económico dominante”? Los países “Desarrollados”, que se autoproclamaron como “salvadores” e iniciaron su estratégica campaña de transmisión cultural, que implicaba impartir una visión particular del mundo y del “ser humano”. Por ende, primaron el discurso de la acumulación de recursos en favor del individuo sin miramiento de la necesidad del bien colectivo, el detrimento de la naturaleza y la extracción de minerales a gran escala sin interés por los daños medio ambientales generados,  y una promoción soterrada de la eliminación de los pueblos originarios a través de políticas de blanqueamiento, que buscaban desde la prohibición para hablar lenguas nativas y practicar sus costumbres hasta el exterminio físico de quienes se resistieran.

El impacto de estas estrategias para promover “ el desarrollo” en países “ subdesarrollados”, definitivamente tuvo un impacto en el progreso económico y social, pero negativo, en tanto, como plantea Felwine Sarr en su libro Afrotopía, “ la cultura (…) continua siendo un elemento determinante de primer orden del acto económico”[1]  Las culturas propias de los países latinoamericanos, caribeños y africanos, al igual que el contexto de interacción y resignificación de estas fue objeto de saqueo, despojo y exterminio. Entendiéndose que, la cultura de estos pueblos no sólo incluye a los individuos como actores cruciales, sino que considera a la naturaleza, animales, ríos, mares como seres participes de interpretación colectiva de su existencia en el mundo, sus cosmovisiones.

Un modelo forzado impuesto hace siglos, también tuvo un efecto negativo en el progreso económico de los países “subdesarrollados”, los cuales siglos anteriores fueron colonias de los países “desarrollados”. Esto no es una coincidencia sino una señal de como las Colonias entendidas como instituciones, han impactado en el progreso económico y social de las actuales republicas.  El impacto del colonialismo persiste en las actuales naciones, a este efecto se le nombra en el mundo de la economía como histéresis. Por lo que, “Conmociones tan importantes como cuatro siglos de trata trasatlántica y un siglo de colonización [en el Continente africano] han tenido consecuencias demográficas, económicas, políticas, culturales y sociales de gran envergadura”[2]

Para el caso africano, el comercio de más de 11. 061. 800 personas esclavizadas a través del Océano Atlántico, interrumpió el crecimiento demográfico de África occidental, un rasgo fundamental en el desarrollo económico. Aunado al exterminó de población del Congo agenciado por la sistema colonial Belga, donde entre 1876 y 1929 destruyeron la mitad de la población.

El estado actual de los países mal llamados “subdesarrollados” esta interconectado con las dinámicas históricas que se han impuesto sobre los pueblos que habitan estas naciones, por lo que se requiere el rompimiento con estos modelos impuestos superando la perpetuación de dependencia cultural, política y económica para buscar crecer sostenible y equilibradamente, entendiendo que el crecimiento económico está directamente relacionado con una mejora de la calidad de vida, políticas públicas significativas, inversión en infraestructura e incremento de la inversión en el capital humano – Educación, salud.   Estas acciones dan apertura a una Economía Del Bienestar Social[3] que. “ (…) no se focaliza únicamente en los medios de existencia, como el ingreso, sino en las posibilidades reales  de vivir  y de elegir que tienen los individuos (Sen, 2012)”[4]

En la consolidación de esta economía del bienestar social va a dársele un papel significativo a la cultura, aquella que el modelo “Colonial” y de “Desarrollo” ha intentado exterminar. En tanto, “la economía y la cultura [ se entienden] como espacios de reflexión y de actuación del ser humano siempre [ que] han estado interesadas por la cuestión del – valor de las cosas –“[5]   Por lo tanto, ocuparse de la comprensión de los comportamientos culturales propios de cada nación, permitiría identificar “otros modos de regulación de la producción que tienen en cuenta elecciones colectivas influidas por la cultura y no solo preferencias individuales”[6] y con ello, generar políticas económicas más eficientes.

Desde esta mirada, hay una apuesta para la transformación de las estructuras economías tradicionales, rurales y urbanas que han posibilitado el movimiento al interior de las dinámicas sociales, pero por el discurso económico hegemónico fueron eclipsadas y marginadas a un espacio de informalidad y subsistencia.  En el caso del continente africano estudioso de diversos campos   “han subrayado que, en esta zona geográfica, los objetos, bienes y servicios circulan en una economía relacional  que concede prioridad a las relaciones interpersonales e intracomunitarias[7]”  así las economías tradicionales no enfatizan en el intercambio del dinero como intención primordial sino en el intercambio de los valores que se generan en el proceso que fortalecen al tejido comunitario.

La economía relacional es el determinante potencial para la consecución de una economía de bienestar social. Sin embargo, esto implica que podamos identificar los objetos, bienes y servicios que priorizamos en nuestras relaciones interpersonales e intracomunitarias como actores sociales. En el caso de la población afrocolombiana objetos como marimbas, cununos, guasas, tambores, servicios como sanación mediante medicina tradicional, fiestas como el Festival del Petronio Álvarez,  San pacho y la purísima y balsadas en Guapi, fortalecimiento del tejido comunitario y ritmos autóctonos tradiciones, la reafirmación simbólica de figuras y elementos sagrados, además de preservación de patrimonios culturales, permiten la consolidación de vínculos voluntarios como personas Negras entre sí.

[1] Afrotopía. Felwine Sarr. Editorial: casa África, 2018. P. 61

[2] Ibíd. P. 54

[3] Esta economía le interesa el bienestar de las mayorías.

[4] Ibíd. Cita p. 76

[5] Ibid. P. 67

[6] Ibíd 73

[7] Ibid.. 78

Imagen tomada dev https://www.mexicosocial.org/crisis-politica-y-desesperanza-general/