Barrancabermeja 100 años: ¿qué celebramos?

25 de abril de 2022

Por: Raúl Eduardo Barba Ruedai

Celebrar el aniversario de Barrancabermeja, desde hace dos décadas supone para mí un doble ejercicio, por esas casualidades de la vida, mi hija nació un 26 de abril de 2002, cuando la ciudad cumplía su aniversario 80. Ese mismo año, se aprobaría el Acuerdo 018, el primer Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que tendría la ciudad, el cual estaría vigente hasta el pasado mes de marzo de 2022, cuando el Concejo “distrital” o “municipal” aprobó el Acuerdo 033 de 2022, por medio del cual se aprueba el segundo POT para el Puerto Petrolero.

Sin la necesidad de ser un experimentado urbanista y a ojo de buen cubero, el balance entre el Acuerdo 018 de 2002 como plan de ciudad y el nuevo Acuerdo 033 de 2022 es bastante preocupante por no llamarlo desesperanzador.

Durante los últimos 20 años, incluida esta administración, las últimas seis administraciones han desconocido por completo los planes de ciudad propuestos por el instrumento del POT y solo han utilizado la planificación como una miscelánea de barrio donde se ejecutan proyectos al antojo del gobierno de turno y son capturadas las líneas de contratación, valga la redundancia, por los contratistas interesados en poseer durante el cuatrienio de la administración el control de los recursos públicos, ese control se da desde la formulación del proyecto en el banco de proyectos hasta su ejecución, por eso los procesos de contratación se hacen como en la sastrería, a la medida del oferente.

Ejemplos son muchos, citare algunas de las líneas de contratación capturadas durante los últimos cuatrienios y que hemos venido documentado desde la Corporación Observatorio Desarrollo Territorial:

  • Apoyo al FONSET Ley 1421 de 2010 (Fondo de Seguridad Territorial)

  • Plan Maestro de Calidad del Aire del cual surgió el Cartel del Aire

  • Formulación del Plan de Ordenamiento Territorial

  • Plan de Alimentación Escolar (PAE)

  • Plan de Empleo Social (PES)

  • Espacio Publico

  • Adquisición y mantenimiento de predios de importancia estratégica para la conservación del recurso hídrico

  • Apoyo a programas de expresión cultural y artística / EFAC

  • Servicio de vigilancia y aseo en dependencias de la administración, establecimientos educativos y entidades descentralizadas

  • Arriendo de oficinas para dependencias de la administración y entidades descentralizadas

A lo anterior súmele, la ausencia de una planta de personal directo en la alcaldía debido a la renuencia de los últimos tres alcaldes en desarrollar procesos de convocatoria publica de empleos, ya que como es bien sabido por la ciudadanía, se coacciona mediante el acceso o la manutención de un empleo temporal o como contratista por prestación de servicios; después de ECOPETROL, la Alcaldía es el segundo mayor empleador en el Puerto Petrolero.

No en vano, la expresión: Barrancabermeja es una ‘’alcaldía en arriendo’’, se queda corta en explicar las dinámicas de una administración pública capturada por los contratistas desde la campaña, lo cual se traduce en una ciudad que no funciona para los ciudadanos sino, al servicio de los intereses privados.

Esa captura del Estado local, desde hace más de 20 años se da paralela a la fase de reavivamiento de la estrategia paramilitar por parte del Estado central y la toma de la ciudad por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), posteriormente Bloque Central Bolívar (BCB).

Curiosamente, el fenómeno que los mass media llamaron “parapolítica”, pasó por el Puerto Petrolero como una suave brisa de enero, sin afectar a los que podría considerarse parapolíticos y sus sucesores, un fantasma que aún recorre el puerto Petrolero y no es el del comunismo como pensaría los que apoyan a Fico Gutiérrez, es el fantasma de MEMO o Guillermo León Acevedo Giraldoii, acusado por la fiscalía recientemente de ser el financiador y encargado de manejar los dineros del narcotráfico del BCB y considerado el jefe de jefes.

Esa captura del Estado Local consolido el proceso de privatización de lo público, no es casual que al mismo tiempo que el paramilitarismo consolidaba su control en el Puerto Petrolero, se diera la privatización de la Empresa de Acueducto y Saneamiento Básico de Barrancabermeja (EDASABA) para la posterior creación de Aguas de Barrancabermeja, la aparición de REDIBA en el negocio de la recolección de residuos sólidos anteriormente manejado también por EDASABA, y la suscripción de la concesión del Alumbrado Público.

Tres grandes negocios se privatizan en medio del control más férreo de los paramilitares de la ciudad: acueducto y alcantarillado, alumbrado público y recolección de basuras.

De la mano del fenómeno paramilitar también llego el nuevo amanecer para la industria petrolera, o el repunte de los maduros como titulaban los periódicos, haciendo referencia a la reactivación de campos maduros de talla mundial, para el caso de Barrancabermeja, la reactivación del campo la Cira-Infantas. De la mano de la OXY (Hoy Sierra Col Energy) y Ecopetrol, brotarían ríos de leche y miel que les prometían a los Colonos por allá en el 2006, quince años después el panorama es otro, la intensificación del modelo extractivo desplazo por completo la emergente economía agrícola que se intento desarrollar en el corregimiento El Centro. Hoy, el panorama en el Centro es de un aumento significativo de pasivos ambientales mientras Ecopetrol cada cierto tiempo aumenta la intensidad de sus actividades de hidrocarburos convencionales, como quedo plasmado en la reciente solicitud de modificación del Plan de Manejo Ambiental Integral de Mares (PMAI).

La reactivación de la industria petrolera en su fase de exploración y explotación en el Centro, Llanito y Lizama supuso el gran obstáculo para el plan de ciudad propuesto por el Primer POT (Acuerdo 018 de 2002); fue así como producto de lo que denominare “sobre determinación en última instancia por lo petrolero”, la planeación de Barrancabermeja quedo nuevamente condenada a la sentencia del COMPANY TOWNiii (Ecopetrol).

El Acuerdo 018 de 2002 quedo congelado en el tiempo, su ejecución no llego al orden del 30% de lo planeado y la clase política local, negociante por naturaleza, lo convirtió en otra línea de contratación a capturar, como lo he reseñado en otras investigaciones sobre el POT en Barrancabermeja.

La planeación de la ciudad de 2002, se convirtió en un fracaso y hoy 20 años después el desorden es más que evidente, sin embargo, la lectura del aparente desorden de la ciudad debe analizarse desde la dialéctica misma, el desorden de unos es el orden para otros ¡el ORDEN PETROLERO!

 

i Politólogo – Esp. Medio Ambiente y Geo informática. Estudiante de Derecho. Director Corporación Observatorio Desarrollo Territorial (www.observatoriodt.org)

iii Por COMPANY TOWN, se designa a un asentamiento industrial vinculado con las lógicas capitalistas de la revolución industrial, representando un modelo urbano, construido con el propósito de conseguir la máxima concentración de capital y trabajo, mediante la articulación de viviendas, equipamientos y edificios industriales, buscando alcanzar un equilibrio social a partir de los beneficios de la industrialización. Garces, E., O´Brien, J., & Cooper, M. (2010). Del Asentamiento Minero al espacio Continental. Revista EURE, 93-108.

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