Bora Lula, Bora Brasil, a esperança da América Latina
Si Lula gana la elección en Brasil, será la contención frente a las nuevas derechas (neoconservadoras, tecno-fascistas y antiderechos); de lo contrario, Donald Trump seguirá acumulando su poder en la región a través de Bolsonaro (hijo) y otros mandatarios de Latinoamérica.
Comienzo esta columna con dicha premisa, y es que la elección de mañana en Brasil, quizás, será la más importante para la región en los últimos treinta (30) años, especialmente para las izquierdas y los progresismos en América Latina. Se enfrentan ante una nueva derecha con capacidad de movilización emocional del elector, las cuales han aprendido a moldear la opinión pública a través de las fake news y bots en las redes sociales, lo que les ha permitido ganar discurso en temas claves como la seguridad, la economía, el futuro y las juventudes, algo que en los sectores progresistas no han sabido capitalizar o han dejado a un lado. Hoy las elecciones se ganan con discursos, acciones claves y nichos electorales definidos (la fidelización del voto mediante causas).
La elección de Brasil puede determinar el futuro de América Latina. El gigante sudamericano, que domina un tercio de la economía del continente, tiene frontera con diez países de la región, hace parte del Grupo de los 20 países más poderosos (G20) y gran parte de su territorio está formado por el pulmón del planeta: la selva amazónica. Y, sobre todo, es la nación que le ha dado un nuevo enfoque al multilateralismo y las relaciones internacionales a través de los BRICS. Eso es Brasil: el país más poderoso de nuestra América Latina y una de las pocas naciones del Sur Global que puede hacerle contrapeso a la doctrina Monroe implementada por la nueva administración Trump.
En la disputa por el Palacio de Planalto están dos antagonismos políticos. Por un lado, Lula da Silva, el dirigente de la izquierda que busca su cuarto mandato, con 80 años y sosteniendo a la izquierda de ese país; mientras, del otro lado, está Flávio Bolsonaro, un ultraderechista e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado presuntamente por dirigir un golpe de Estado contra el actual presidente. Una vergüenza para la democracia que hoy la familia Bolsonaro siga teniendo opciones de volver al poder.
Si me preguntan, ¿quién deseo que gane? Es obvio que Lula, con quien crecí y aprendí que las políticas públicas cambian la vida de la gente. Brasil se parte en un antes y un después de Luiz Inácio, el hombre que sacó a Brasil del mapa del hambre en 2025, garantizando la alimentación para 34 millones de brasileños, quien brindó un techo para más de seis millones de ciudadanos de su país, a través de “Minha Casa Minha Vida”, uno de sus programas bandera y que ha sostenido en el tiempo.
Seguir por la senda de la izquierda en Brasil es apostarle a la política social exitosa del Partido de los Trabajadores (PT) en los últimos veinte (20) años, es apostarle al prieto, al pardo, a las periferias, a los excluidos y a un sistema de salud público. Pero, sobre todo, jugársela por la soberanía y continuar diciendo: O povo brasileiro é o único dono do Brasil (El pueblo brasileño es el único dueño de Brasil).
Bora Lula!

