Trump y el negacionismo racial como política exterior

Por Última actualización: 18/01/2026

18 de enero de 2026

Por: Nicolás Parodi

La retirada de Estados Unidos del Foro Permanente de la ONU para los Afrodescendientes marca un nuevo giro regresivo del gobierno de Donald Trump. Al descalificar el abordaje del racismo estructural y las reparaciones históricas, Washington se repliega de los consensos internacionales en derechos humanos y refuerza una ofensiva política contra las demandas de justicia racial a escala global.

El gobierno de Donald Trump anunció su retiro del Foro Permanente de las Naciones Unidas para los Afrodescendientes, un espacio creado en 2021 en el marco de la Organización de las Naciones Unidas para asesorar, visibilizar y formular recomendaciones sobre el racismo estructural, la discriminación racial y las consecuencias contemporáneas de la esclavitud y el colonialismo. La decisión se inscribe en una política exterior que profundiza el repliegue de Estados Unidos de ámbitos multilaterales vinculados a derechos humanos y justicia racial.

Desde la administración estadounidense se justificó la salida bajo el argumento de que el foro promueve una agenda ideológica y contraria a los principios constitucionales del país. Entre los puntos cuestionados se encuentra el abordaje de las reparaciones históricas, la persistencia de desigualdades raciales y la centralidad del racismo sistémico como problema estructural. Voceros oficiales calificaron al organismo como discriminatorio, una caracterización que invierte el sentido mismo del mandato del foro.

El Foro Permanente fue creado como una de las respuestas institucionales más relevantes al reclamo histórico de las comunidades afrodescendientes dentro del sistema internacional. Su función principal es asesorar a los Estados y a los organismos de la ONU en políticas públicas que combatan el racismo, promuevan la igualdad y garanticen derechos largamente vulnerados. También actúa como un espacio de interlocución directa entre Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil afrodescendiente de distintas regiones del mundo.

La decisión estadounidense no es aislada. Se produce en un contexto más amplio de retiro o debilitamiento de la participación del país en múltiples organismos internacionales, lo que ha generado preocupación entre especialistas en derechos humanos y relaciones internacionales. Este repliegue afecta de manera particular a los mecanismos que abordan desigualdades estructurales, memorias de la esclavitud y responsabilidades históricas de los Estados.

Para activistas y referentes afrodescendientes, la salida de Estados Unidos representa la negativa a reconocer el racismo como un problema estructural y global, y a asumir compromisos internacionales en la materia. También implica un debilitamiento del foro, no solo por el peso político del país, sino por el precedente que sienta frente a otros Estados reticentes a discutir reparaciones, discriminación racial y colonialismo contemporáneo.

En un escenario global atravesado por el avance de discursos negacionistas y regresivos, la retirada estadounidense del Foro Permanente refuerza el intento de deslegitimar los espacios multilaterales que ponen en cuestión las jerarquías raciales que aún estructuran el orden mundial. Para las comunidades afrodescendientes, lejos de cerrar un debate, la decisión vuelve a confirmar la vigencia y urgencia de las demandas por memoria, justicia y reparación.

Nota. El aporte del autor, ya fue publicado en:  Diario Página 12 – https://www.pagina12.com.ar/2026/01/09/trump-y-el-negacionismo-racial-como-politica-exterior/

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