Thomas Sankara y la dignidad como proyecto político

Por Última actualización: 21/12/2025

21 de diciembre de 2025

 

 

Por: Federico Pita[i]

A 76 años de su nacimiento, la figura del ex presidente de Burkina Faso vuelve a circular en África occidental. Su gobierno entre 1983 y 1987 y su magnicidio siguen marcando los debates políticos en el Sahel sobre soberanía, deuda externa y ruptura con el orden neocolonial.

Thomas Isidore Noël Sankara nació el 21 de diciembre de 1949 en Yako, entonces República del Alto Volta. Murió joven, asesinado a los 37 años, pero dejó una marca que el tiempo no consiguió erosionar. Fue jefe de Estado entre 1983 y 1987 y encabezó una de las experiencias políticas más radicales del África poscolonial. Su nombre sigue circulando como una referencia política viva en África occidental, asociado a un proyecto de soberanía, transformación social y ruptura con el orden neocolonial.

Sankara gobernó apenas cuatro años. En ese breve lapso rebautizó su país como Burkina Faso, que significa, “tierra de pueblos íntegros”, impulsó campañas masivas de vacunación, enfrentó la desertificación con políticas ambientales concretas, promovió la autosuficiencia alimentaria y colocó en el centro la emancipación de las mujeres como condición de posibilidad de cualquier revolución real. Entre las medidas más resonantes está la prohibición de la mutilación genital femenina, los matrimonios forzados y la poligamia.

Durante su presidencia, Sankara impulsó una reforma agraria orientada a reducir la dependencia de la ayuda alimentaria externa y reorganizó el aparato estatal con una fuerte reducción de privilegios. Vendió la flota oficial de Mercedes Benz y la reemplazó por vehículos económicos, redujo salarios de altos funcionarios y promovió campañas de alfabetización que elevaron de manera significativa los índices de escolarización. A través de los Comités de Defensa de la Revolución buscó una participación popular directa en la gestión local, con resultados desiguales pero inéditos en la región.

Su figura desbordaba el molde del líder africano aceptable para las potencias. Desde la presidencia de Burkina Faso rechazó los programas de ajuste del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y cuestionó abiertamente el sistema de endeudamiento externo. En julio de 1987, durante la cumbre de la Organización para la Unidad Africana en Addis Abeba, sostuvo que la deuda era una herencia del colonialismo y llamó a los países africanos a no pagarla y construir un frente de países contra la deuda. Esa intervención pública, registrada ante jefes de Estado y organismos internacionales, se produjo meses antes de su asesinato y explicitó el carácter político de su proyecto y sus consecuencias ante el mundo.

Sankara fue parte de una generación que pensó la independencia como una transformación material de la vida popular. Por eso incomodó. Por eso lo mataron. Su asesinato fue también el cierre violento de una experiencia que desafiaba la arquitectura neocolonial en África occidental.

Hoy, casi cuatro décadas después, su nombre vuelve a circular con fuerza en el Sahel. Burkina Faso, Mali y Níger atraviesan procesos políticos marcados por rupturas con las antiguas metrópolis, especialmente Francia, y por un rechazo abierto a las formas tradicionales de tutela externa. No son procesos homogéneos ni exentos de tensiones, pero el clima de época dialoga con aquella intuición sankarista sobre soberanía, dignidad y control de los propios recursos.

En las calles de Uagadugú, Bamako o Niamey, la imagen de Sankara aparece en murales, pancartas y consignas juveniles. En una región atravesada por la violencia, el extractivismo y la militarización, su figura funciona como recordatorio de que otra política africana fue posible y puede volver a serlo.

Sankara no fue un mito sin contradicciones. Fue un dirigente con límites, errores y decisiones discutibles. Justamente por eso sigue siendo peligroso, porque no pertenece al panteón inofensivo de los héroes edulcorados. Su vida interrumpida sigue dialogando con el presente.

Cada vez que se acerca una nueva fecha de su natalicio se lo invoca porque África occidental sigue buscando caminos para salir del tutelaje colonial con dignidad. Y en ese mapa incompleto, Thomas Sankara continúa señalando una dirección.

[i] Politólogo (UBA). Especialista en afrodescendencia, raza y racismo. Fundador de la Diáspora Africana de la Argentina (DIAFAR). Activista antirracista afroargentino.

Nota. El aporte del autor, ya fue publicado en:  Diario Página 12 – https://diaspora.com.co/memoria-negra-de-buenos-aires-argetina-una-lucha-contra-el-olvido/

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