¿Existe complicidad entre las élites rurales y la crisis de seguridad territorial en el norte del Cauca?
15 de noviembre de 2025
Por: Diana Lorena Montaño Riasco
¿Acaso las crisis de seguridad territorial solo pueden resolverse mediante intervenciones militares o acciones policiales?
Actualmente, el norte del Cauca se encuentra en una aguda crisis de seguridad territorial, en lo corrido del año se han registrado 422 combates, lo que indica un aumento del 51% con respecto al 2024[i]. También, se han reportado significativas capturas durante el 2025 como la de alias “Pocoyó» en noviembre, un criminal sobresaliente en el norte del Cauca. A su vez, alias “Baña Gato» y 3 integrantes de la banda «5y6» fueron apresados en marzo por sus acciones delincuenciales en veredas como la Cabaña y sabaneta pertenecientes al municipio de Guachené. Sin embargo, las disputas armadas territoriales aún continúan cobrando vidas de civiles en este municipio.
Guachené es un municipio del Norte del Cauca afectado como otros municipios aledaños por las disputas territoriales de bandas criminales que trafican armas y drogas en el departamento. Se han adelantado dos consejos de seguridad a lo largo de este año, para definir estrategias de seguridad, se han determinado el aumento de recompensas llegando a ofrecerse hasta 100 millones[ii] de pesos por lideres de las bandas que asedian a Guachené. Además, de un despliegue de operaciones militares y policiales; sin embargo, no logra detenerse la violencia al interior del municipio.
La violencia armada en Guachené inicio en el 2021, comenzando con la conformación de grupos delincuenciales conformados principalmente por jóvenes pertenecientes a las veredas del municipio, a quienes les fueron suministradas armas para que se organizaran en bandas criminales, establecieran fronteras invisibles y ejercieran el control territorial de sus zonas. ¿Quién provee armas a jóvenes vulnerables y con qué propósito? La adquisición legal de una pistola oscila entre 5 y 6 millones de pesos, no obstante, obtenerlas armas “marca Pietro Beretta, Glock, Remington y Winchester, calibre 9 milímetros, se consiguen en el mercado – Ilegal- por un valor entre $150.000 a 350.000 pesos”[iii] De modo que, los proveedores de armas para jóvenes forman parte de esta red ilegal.
Aunque esta última aseveración no es “una novedad”, si plantea la discusión sobre qué acciones se están adelantando para la incautación de armamento ilegal, la prohibición de su circulación, aplicar las sanciones correspondientes, junto con la captura de quienes comercian con este tipo de armamento en los territorios del norte del cauca. Este es un debate de prioridad departamental, porque, aunque se han adelantado operativos contra retenes ilegales de grupos armados, capturas por porte ilegal y tráfico de armas, incautación de municiones en operativos conjuntos y desmantelamiento de depósitos ilegales de armas, continúa siendo el mercado ilegal de armamento uno de los Talones de Aquiles para resolver la crisis de seguridad territorial del Norte del Cauca y otros territorios en Colombia.
Esta discusión es urgente, al igual aquella que aborde el cómo impedir que emerjan nuevos liderazgos criminales entre los jóvenes vulnerables en los territorios. No es porque las personas empobrecidas seamos propensas a crear grupos criminales ilegales, sino que somos más susceptibles a ser usados como “carne de cañón” por quienes se lucra de la guerra, como los denomino Gustavo Duncan “los señores de la guerra” para exponer como “las élites rurales han influido en la violencia y el conflicto armado en Colombia, especialmente en relación con el paramilitarismo y el narcotráfico.” Allí está la respuesta a quiénes proveen de armas a jóvenes vulnerables.
Las elites rurales son grupos de clase alta que han ejercido poder históricamente en las zonas rurales. En el Norte del Cauca, entender a estas elites es clave para analizar el conflicto armado local. Así que, grandes propietarios de tierras, cañicultores y familias tradicionales con control económico y político en la región deben ser examinados con lupa. Teniendo en cuenta que, se cuenta con antecedentes donde el pueblo indígena Nasa como el afrodescendiente han tenido que recuperar tierras y denunciar prácticas de desplazamiento y despojo en el departamento por parte de estas elites[iv].
De modo que, este departamento ha sido sumido en disputas armadas bajo el interés de estas elites rurales en desalojar a las personas habitantes de estos municipios y generar determinados proyectos de intervención en infraestructura en estos lugares. Así, uno de los propósitos estratégicos del conflicto armado consiste en desvalorizar los terrenos locales. Para el caso de Puerto Tejada, prácticamente algunas casas han sido abandonadas por sus moradores por el conflicto entre bandas criminales que se concentra en la zona periférica del Puerto, mientras que otros barrios no son atravesados por estas situaciones de violencia. A su vez, sucede algo similar en Guachené, donde personas de las veredas y el casco urbano han comenzarse a desplazarse a ciudades como Jamundí vendiendo por un valor ínfimo sus propiedades o dejándolas abandonadas.
Por tanto, la crisis de seguridad territorial en el departamento del Cauca exige medidas mayores a las intervenciones militares y policiales, requiere superar las estructuras de poder basadas en la economía de la guerra, la exclusión y la violencia. Por lo que, son fundamentales procesos de reforma agraria y redistribución de tierras para quebrar el dominio territorial de las elites rurales en la zona y contribuir con la justicia social, brindando las garantías de protección a las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas; además establecer la justicia transicional y de verdad para frenar la impunidad con que las elites rurales están enfrentando su injerencia en el conflicto armado.
En síntesis, no hay conflicto armado que no este siendo auspiciado por una elite corrupta, capaz de desangrar al pueblo por mantener intereses económicos y políticos que le permitan el control sobre las decisiones territoriales. El rol de las bandas criminales, de los narcotraficantes y paramilitares es de ser sus lacayos, porque ensuciarse las manos de sangre siempre han de dejársele a quienes a su pueblo han traicionado y tratan de ahogar sus resistencias.
[i] https://www.rtvcnoticias.com/colombia/incautaciones-y-combates-balance-2025-del-ministerio-de-defensa-frente-grupos-armados
[ii] https://periodicovirtual.com/hasta-cien-millones-de-recompensa-por-los-integrantes-de-las-pandillas-los-goyos-y-los-5-y-6/
[iii] https://concejodebogota.gov.co/es-hora-de-flexibilizar-el-porte-de-armas-en-bogota/cbogota/2024-02-22/144848.php
[iv] https://etnoterritorios.org/apc-aa-files/92335f7b3cf47708a7c984a309402be7/cartilla_poblaciones_negras_en_el_norte_del_cauca.pdf

